jueves, 22 de octubre de 2009

Acerca de "Saw VI", la "carroña televisiva", y un jurado "fumeta"

Semana tranquila esta que llevo. La estoy aprovechando para ponerme al día con mi recién estrenada segunda carrera, reengancharme al “chapurreo” de guitarra (no se me ocurre mejor manera de calificar mi relación con este instrumento…), volver, tras un breve paréntesis, al deporte y a las popularmente conocidas “agujetas”… así como para hacer acto de presencia en la escuela oficial de idiomas, con el eterno propósito de subsanar de una vez por todas mi eterna asignatura pendiente: El idioma de Shakespeare.

En fin, escribo esta entrada mientras consulto las ediciones digitales de los principales diarios españoles, y allí encuentro una noticia bastante sorprendente: “Saw VI solo se podrá ver en cines porno” titula “El país”, mientras cientos de comentarios se suceden al respecto: Los mensajes de los que apoyan la medida, los que hablan de censura, las personas que creen que se trata de una nueva maniobra del Ministerio de Cultura para eliminar competencia al cine español…

Lo cierto, es que esta calificación X, reservada en España a films de contenido pornográfico o que hagan explicita apología a la violencia, no permitirá (si el Ministerio de Cultura se mantiene “en sus trece”) que “Saw 6” sea exhibida en cines “normales”. Su distribución se verá limitada a cines X, muy escasos en España, y centrados principalmente en la exhibición de películas del tipo de “Arma rectal”, por poner un solo ejemplo. En este sentido, la distribuidora del film ¡ojo al dato! Disney, ya ha afirmado que si no se cambia la calificación, retirará el film de las pantallas españolas.

Queda claro que la saga “Saw”, en opinión del que escribe un mero subproducto intrascendente de muy cuestionable calidad cinematográfica, siempre se ha caracterizado por sus altas dosis de truculencia y violencia gratuita. Pero, a decir verdad, y a día de hoy, no comprendo lo que ha podido ver el Ministerio de Cultura Español de especial en esta nueva entrega, para cambiar la calificación (la clásica de “no recomendado para menores de 18 años”) que recibieron en España las cinco películas anteriores de la saga. Máxime, cuando en Estados Unidos, bastante más restrictivos en esto de la calificación por edades, ha sido marcada como "R", es decir, los menores tendrán que ir acompañados de un adulto si quieren poder acceder a la sala.

Ademas, en lo que va de año se han estrenado en los cines españoles, sin problemas, películas como “Anticristo” del gafapastoso Lars Von Trier, con brutales escenas como una mutilación de clítoris en primer plano, o “Mentiras y gordas”, verdadera deformación de la realidad social española, que presenta a los jóvenes de este país como auténticos maniacos sexuales enganchados a todo tipo de estupefacientes. Para más inri, nos encontramos con que la máxima responsable del actual Ministerio de Cultura, alias “la Sin-descargas”, en el colmo del esperpento, fue una de las guionistas de este último film.

Y, tampoco cabe olvidar donde pasa todo esto; España, un país en el que los niños y niñas comen y cenan a la vez que “disfrutan”, por llamarlo del alguna manera, de auténticos carruseles “monotematizados” en desgracias, masacres y matanzas… sucedáneos de lo que algún día fueron serios telediarios.

Estos mismo críos que tienen que aguantar las delirantes conversiones entre Jorge Javier Vázquez (flamante “Premio Ondas” al mejor presentador) y Karmele Marchante acerca de vibradores y demás artilugios erótico-festivos. Todo esto, como no podía ser de otra manera, en pleno horario de protección infantil, a las 5 de la tarde. Sin comentarios.

Y mientras sucede esto, millones de menores “en edad del pavo” siguen culebrones adolescentes tan grotescos y denigrantes como “Física o Química”, para colmo de males, también ganadora del susodicho “Premio Ondas”, esta vez a la mejor serie. Llegados a este punto, me gustaría saber de una vez que fuman los señores que otorgan este tipo de premios…

Visto lo visto, quizás sea este el momento oportuno para hacer un profundo examen de conciencia, y plantearnos de verdad que tipo de medios de comunicación y sociedad queremos. Así que ya que el Ministerio de Cultura se preocupa ahora por los contenidos a los que todos estamos expuestos, que se dedique a visionar algunos contenidos televisivos y cinematográficos destinados al gran público, en vez de “meter sus narices” en inofensivos subproductos comerciales.

Al fin y al cabo, quienes si que son censurables de verdad…y hasta dignos, sin duda, de ser quemados ¡ellos si! por la vieja inquisición, son toda esa banda de buitres carroñeros conocidos popularmente como “periodistas del corazón”… Ellos, y el jurado “fumeta” de los “Ondas”, esos señores que han premiado a Jorge Javier Vázquez y a la grotesca serie “Física o Química”…

domingo, 18 de octubre de 2009

"La vida puede ser maravillosa"

He vuelto a las “andadas”. Sí, son las tres de la mañana y aquí estoy, con los ojos bien abiertos, en mi casa… y sin saber bien que hacer. Hoy he visto dos films… bastante dispares, eso sí: Por un lado, un clásico del cine, del maestro Billy Wilder, la magnifica “El apartamento” ¡que gran película!, y por otro, un icono del cine más palomitero y comercial, y sin ningún temor a equivocarme, una de las mayores “americanadas” que se hayan visto en la gran pantalla: “Top Gun”. Esa en la que Tom Cruise es un temerario piloto del ejercito del aire americano, que de paso enamora a su guapa “profe”.

Y después de esta doble sesión cinéfila, he saciado mi necesidad innata de polémica con media hora de debate de “La noria”, el ultra-sensacionalista programa de Telecinco conducido por Jordi González. Posteriormente, he apagado el televisor, he raptado a mi dulce guitarra, y me he dedicado a “chapurrear” música durante un buen rato.

Una vez hecho todo esto, me encuentro sin ganas de dormir, con la única compañía de la música del cantautor madrileño Quique González, y con la fascinante misión de dar muerte a las numerosas moscas que revolotean inquietas por mi habitación. Así que, sinceramente, no he encontrado nada mejor que hacer que compartir unas líneas con todos ustedes, queridos lectores de este humilde blog.

Decía, en la primera línea, lo de “las andadas”; Me refería a mi extenso currículum noctámbulo. Verán, en mis cinco años de estudios en Alicante fueron pocos los días en los que “visité” mi cama antes de las 5 de la mañana. Al contrario, me “vampiricé” gracias a distintos factores: La suerte de tener, en muchas ocasiones, un horario de clases generoso con los insomnes, y la compañía de otros “vampiros”, compañeros noctámbulos empedernidos, de esos con los que compartir entre cervezas, videos de Youtube, música variada, y un buen puñado de conversaciones costumbristas… unos cuantos amaneceres alicantinos.

Pero todo esto cambió con mi vuelta a casa, en la que hice un “reajuste” de horarios y empecé a tener el ritmo de vida que se le presupone a todo “buen hijo de Dios”. Al fin y al cabo, como siempre me repite mi madre “el mundo esta hecho para vivir de día y soñar de noche”.

Desgraciadamente, a estas alturas he vuelto a caer… la noche otra vez me ha ganado, me ha hecho un “jaque” en esta partida que juego contra ella, y como buen soñador que soy, vuelvo a soñar bajo el sol otoñal de estos días.

Es curiosa esta vida, y su imprevisibilidad. Uno se acuesta un martes cualquiera intentando vencer el insomnio y la desesperación que le domina por momentos, sin saber que hacer con su vida, pensando que está viendo pasar su juventud sin hacer nada que merezca unas líneas de este blog… y cuando parece que todo esta perdido, cuando uno se ve a si mismo como un miedoso y mediocre grumete que no tira hacia delante dándose ya por ahogado… pasa algo que no estaba en el guión de película: A la mañana siguiente le despierta el áspero sonido de un teléfono… y en esas le dicen que ha sido admitido en la carrera que siempre quiso estudiar, pero que por una cosas u otras, nunca pudo.

Y de la noche a la mañana todo cambia. Y a este servidor solo le queda proclamar a los cuatro vientos: ¡Bendita sea la imprevisibilidad del día a día! El levantarse una mañana cualquiera y no saber que le reserva ese, a veces caballero, a veces rufián, llamado Destino.

Después de todo, aquí estoy, reestrenando mi estatus de estudiante, tan solo 77 días después de haberme convertido en Licenciado. He inaugurando mi nueva condición de estudiante de Periodismo, voy a dedicar los últimos párrafos de esta entrada a hablar de Andrés Montes, locutor y periodista deportivo fallecido recientemente, que simplemente, no se parecía a nadie.

Lo cierto, es que Montes no dejaba indiferente a nadie. Por un lado, estaban sus defensores que admiraban su particular manera de narrar los partidos de baloncesto y fútbol, su peculiar estilo, los motes que dedicaba a los jugadores, etc. Por otro, sus detractores, aquellos, muchas veces puristas, que preferían una narración más clásica, rutinaria y austera.

Yo siempre fui del primer bando, de los que se divertía con sus comentarios, con sus apodos, con sus referencias a la cultura pop (era un gran cinéfilo y amante de la música). Siempre admiré a un tipo bajito y calvo, que con su sorprendente vitalidad, tenia la increíble habilidad de convertir un Togo- Corea del Sur de primera fase de un Mundial de Fútbol, en un partido vibrante y entretenido… y no me importaba lo más mínimo si se confundía con los nombres, o si no hablaba del planteamiento táctico de Togo… ¿Acaso alguno de ustedes sabría decirme el nombre de tres jugadores de la selección Togoleña?

En fin, a este servidor, la cama ya le susurra para que vaya a darle calor. Y en esta estrellada noche de sábado; mientras cientos de basureros patrullan la calle en busca de desechos, al unísono de las cientos de parejas unidas por don Alcohol que se besan a traición en algunos de esos templos de luz y trueno… y mientras la televisión no hace más que reproducir anuncios de televenta… el que aquí escribe solo tiene fuerzas para batirse en retirada hasta que la inspiración vuelva a visitarle. Y lo hace, como no podía ser de otra manera (y como lo hizo un amigo, lector de este blog, en un comentario de mi anterior entrada), entonando un último grito de guerra en homenaje al héroe caído; Pues no se olviden amigos que “la vida puede ser maravillosa”.

viernes, 16 de octubre de 2009

"Pepe el brujo", Buzz Lightyear, y los galácticos

Aquí estoy. Nuevamente escribiendo, delante de mi viejo ordenador, en mi habitación de siempre, llena de pósters de “El señor de los Anillos”, de películas en formato DVD, y de un buen puñado de polvorientas enciclopedias. Y lo hago en mi gastado teclado, junto a una montaña de escombros (que se compone de todo tipo de artilugios, véase papeles, fundas de plásticos, manuales de instrucciones, bolsas de dulces, etc.) que se sitúan en la mesa donde esta la pantalla de mi ya muy exprimido ordenador de mesa.

Y estoy sentado sobre la misma silla desde la que he escrito todos los artículos de este blog. Otra vez de vuelta, tras unos días de turismo intensivo en Ámsterdam. Lo cierto, es que me disponía a escribir sobre mis peripecias en la ciudad de las libertades, pero no estoy lo suficientemente inspirado para redactar sobre ello. Esto de escribir es un tanto curioso; mi semana en Ámsterdam ha saciado de manera momentánea mi irrefrenable deseo compulsivo de experiencias… pero, a pesar de esto, no me siento ahora mismo capacitado para convertir todas esas peripecias, en palabras con las que, cada persona que se pase por este pequeño rincón, se pueda hacer una idea de cómo ha sido el viaje. Prometo, eso sí, que más pronto que tarde encontraran en este blog un completo “informe de guerra” sobre todas mis “aventuras” en Ámsterdam.

Así que mientras aguardo el momento de inspiración, les voy a hablar de algo de los que es imposible escapar: El futbol. Y lo hago inspirado por la última “noticia” (si se la puede llamar así) de la que se hacen eco los telediarios de las cadenas nacionales de este país: Un tal, “Pepe el brujo” está realizando vudú al futbolista Cristiano Ronaldo.

Lo cierto, es que con el tal Cristiano, a mi me pasa como con el típico vecino del barrio que a uno no le cae bien del todo, pero que por desgracia, se lo encuentra “hasta en la sopa”. Me explico; Da igual que el que aquí escribe vaya a un bar a tomarse una cerveza con los amigos, que esté en una boda, que lea la portada de un periódico en el aeropuerto, o que vea un programa de entretenimiento en un canal desconocido de TDT… que el “galáctico”, por obra y gracia de Dios aparece… como si el “todopoderoso” hubiera decidido cederle su propia habilidad de ser omnipresente.

Y como si fuera el primer extraterrestre que hubiera llegado a la tierra procedente de otro sistema solar, como si se tratara del autentico descubridor del nuevo mundo, o de un joven gladiador reconvertido ahora en flamante César… el país y el mundo entero tienen que conocer todo acerca del nuevo Mesías: Las tiendas a las que va a comprar, su talla de calzoncillos, sus amoríos, la casa en la que vive, que come, sus muecas… y en esta vorágine de información, los “mass-media” no dudan en presentarnos, como si de la nueva estrella invitada al show interplanetario se tratara, hasta al tipo que supuestamente le hace vudú… En fin, delirante…

Yo, la verdad, ya me resigno, y como fiel forzoso ¡que remedio! de esa religión llamada futbol, callo y asiento ante estos héroes interplanetarios. De hecho, el otro día, me preguntaba un amigo si a mi me gustaba el deporte del balompié. La verdad, es que, sinceramente, a estas alturas, es una cuestión que ya ni me planteo. Total, nos tiene que agradar sí o sí… porque, al fin y al cabo, pasamos más tiempo en nuestras vidas viendo partidos de futbol, escuchando conversaciones sobre ello, o enterándonos (muchas veces por obligación) de la actualidad de este deporte… que por ejemplo, comiendo o duchándonos. Así que para que me voy a plantear semejante cuestión… ¿acaso me planteo, de verdad, si me gusta ducharme? No, lo hago y punto…

Y la verdad es que tengo que decir, que puesto a “sufrir” (es un decir), a verle el careto al galáctico de turno, prefiero hacerlo siguiendo las noticias deportivas que presenta la guapa Sara Carbonero. Con esos esplendidos ojos verdes que tiene, se me hace un poco más llevadero seguir las andanzas del tal Cristiano Ronaldo… el susodicho ser galáctico que cada día me recuerda más a un personaje de “Toy Story”, esa saga de animación de Pixar: Se trata de Buzz Lightyear, ese simpático juguete de acción que en la primera película se creía ¡ahí es nada!, un héroe interplanetario destinado a salvar el mundo…

Pero bueno, que importa todo esto, si al fin y al cabo, el mundo seguirá girando gracias a que un buen puñado de hombres galácticos venidos del más allá, corren en pantalones cortos detrás de ése Dios llamado balón. Porque, al fin y al cabo, el mundo es redondo… a imagen y semejanza del Dios al que adora…
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