Semana tranquila esta que llevo. La estoy aprovechando para ponerme al día con mi recién estrenada segunda carrera, reengancharme al “chapurreo” de guitarra (no se me ocurre mejor manera de calificar mi relación con este instrumento…), volver, tras un breve paréntesis, al deporte y a las popularmente conocidas “agujetas”… así como para hacer acto de presencia en la escuela oficial de idiomas, con el eterno propósito de subsanar de una vez por todas mi eterna asignatura pendiente: El idioma de Shakespeare.En fin, escribo esta entrada mientras consulto las ediciones digitales de los principales diarios españoles, y allí encuentro una noticia bastante sorprendente: “Saw VI solo se podrá ver en cines porno” titula “El país”, mientras cientos de comentarios se suceden al respecto: Los mensajes de los que apoyan la medida, los que hablan de censura, las personas que creen que se trata de una nueva maniobra del Ministerio de Cultura para eliminar competencia al cine español…
Lo cierto, es que esta calificación X, reservada en España a films de contenido pornográfico o que hagan explicita apología a la violencia, no permitirá (si el Ministerio de Cultura se mantiene “en sus trece”) que “Saw 6” sea exhibida en cines “normales”. Su distribución se verá limitada a cines X, muy escasos en España, y centrados principalmente en la exhibición de películas del tipo de “Arma rectal”, por poner un solo ejemplo. En este sentido, la distribuidora del film ¡ojo al dato! Disney, ya ha afirmado que si no se cambia la calificación, retirará el film de las pantallas españolas.
Queda claro que la saga “Saw”, en opinión del que escribe un mero subproducto intrascendente de muy cuestionable calidad cinematográfica, siempre se ha caracterizado por sus altas dosis de truculencia y violencia gratuita. Pero, a decir verdad, y a día de hoy, no comprendo lo que ha podido ver el Ministerio de Cultura Español de especial en esta nueva entrega, para cambiar la calificación (la clásica de “no recomendado para menores de 18 años”) que recibieron en España las cinco películas anteriores de la saga. Máxime, cuando en Estados Unidos, bastante más restrictivos en esto de la calificación por edades, ha sido marcada como "R", es decir, los menores tendrán que ir acompañados de un adulto si quieren poder acceder a la sala.
Ademas, en lo que va de año se han estrenado en los cines españoles, sin problemas, películas como “Anticristo” del gafapastoso Lars Von Trier, con brutales escenas como una mutilación de clítoris en primer plano, o “Mentiras y gordas”, verdadera deformación de la realidad social española, que presenta a los jóvenes de este país como auténticos maniacos sexuales enganchados a todo tipo de estupefacientes. Para más inri, nos encontramos con que la máxima responsable del actual Ministerio de Cultura, alias “la Sin-descargas”, en el colmo del esperpento, fue una de las guionistas de este último film.
Y, tampoco cabe olvidar donde pasa todo esto; España, un país en el que los niños y niñas comen y cenan a la vez que “disfrutan”, por llamarlo del alguna manera, de auténticos carruseles “monotematizados” en desgracias, masacres y matanzas… sucedáneos de lo que algún día fueron serios telediarios.
Estos mismo críos que tienen que aguantar las delirantes conversiones entre Jorge Javier Vázquez (flamante “Premio Ondas” al mejor presentador) y Karmele Marchante acerca de vibradores y demás artilugios erótico-festivos. Todo esto, como no podía ser de otra manera, en pleno horario de protección infantil, a las 5 de la tarde. Sin comentarios.
Y mientras sucede esto, millones de menores “en edad del pavo” siguen culebrones adolescentes tan grotescos y denigrantes como “Física o Química”, para colmo de males, también ganadora del susodicho “Premio Ondas”, esta vez a la mejor serie. Llegados a este punto, me gustaría saber de una vez que fuman los señores que otorgan este tipo de premios…
Visto lo visto, quizás sea este el momento oportuno para hacer un profundo examen de conciencia, y plantearnos de verdad que tipo de medios de comunicación y sociedad queremos. Así que ya que el Ministerio de Cultura se preocupa ahora por los contenidos a los que todos estamos expuestos, que se dedique a visionar algunos contenidos televisivos y cinematográficos destinados al gran público, en vez de “meter sus narices” en inofensivos subproductos comerciales.
Al fin y al cabo, quienes si que son censurables de verdad…y hasta dignos, sin duda, de ser quemados ¡ellos si! por la vieja inquisición, son toda esa banda de buitres carroñeros conocidos popularmente como “periodistas del corazón”… Ellos, y el jurado “fumeta” de los “Ondas”, esos señores que han premiado a Jorge Javier Vázquez y a la grotesca serie “Física o Química”…

