lunes, 13 de diciembre de 2010

La felicidad, el vendedor de palomitas, y un cuento chino...

Entrada 41. Ya estamos en diciembre. Otra vez. Pues sí, como pasa el tiempo… esto da vértigo. La vida pasa delante de nosotros, y nosotros, a veces, perdemos mucho (demasiado) tiempo intentando descifrar sus misterios...

La vida, la muerte, la felicidad, el amor, el sufrimiento… no se si merece la pena pensar sobre ello, porque dudo mucho que se pueda extraer alguna conclusión razonable. En este sentido, ahora mismo me estoy acordando de una conversación que tuve hace un tiempo con una amiga; discutíamos sobre porque las cuestiones del amor tenían que ser tan complicadas.

Su razonamiento era el siguiente; Si todo fuera fácil y sencillo, todo seria demasiado aburrido… la vida carecería de la más mínima emoción. Y es que lo cierto es que una vida sin penas, es una vida sin ilusiones, ni alegrías… sin ninguna emoción… Algo así como convertir nuestra existencia en una larga tarde de domingo en la que no pasa absolutamente nada.

Pues sí, si todo fuera como lo planeamos y/o deseamos… la vida sería algo como ir al cine y que antes de entrar a la sala, el vendedor de palomitas le contara a uno todo lo que sucederá en la película que va a ver a continuación. Pues vaya gracia. Si sabemos de antemano todo lo que va a acontecer, no hay emoción, no hay misterio, ni magia, ni comedia, ni drama. Hasta las palomitas perderían su sabor…

En fin, no me voy a extender demasiado con mi reflexión. Al fin y al cabo, no creo que descubra nada nuevo, ni tampoco llegue a definir con absoluta certeza a que genero cinematográfico pertenece la vida... ¿Es acaso una comedia? ¿o un drama?... ¿una de suspense tal vez? ¿un film de terror? ¿una de amor?... ¿o quizás una tragicomedia? o tal vez todo junto y revuelto...

No me alargo más, así que les dejo con algo interesante que leí en Internet. Desconozco su procedencia (no me extrañaría que fuera una de esas supuestas leyendas orientales que rulan en los powerpoints adjuntos a los dichosos emails en cadena con los que saturan a diario nuestros correos electrónicos), pero la verdad es que me hizo pensar, y mucho. Buenas noches queridos amig@s.   


“Cuentan que un caminante llegó a un cementerio en las afueras de un pueblo. Cuando se acercó a la primera tumba, la lápida tenía grabado el siguiente mensaje: "Abdul Tareg vivió ocho años, seis meses, cinco semanas y tres días". El caminante se entristeció, pues pensó en la tragedia que la familia tuvo que haber pasado al perder un niño tan pequeño.

Luego se acercó a la siguiente tumba y leyó: "Yamir Kalib vivió cinco años, ocho meses, tres semanas y un día". Pensó: 

"¿Otro niño?". No podía comprenderlo. Seguidamente dio una mirada rápida a todo el cementerio y descubrió que todas las tumbas tenían grabadas edades que no pasaban de los 12 años. Estaba golpeado emocionalmente.
¿Qué tipo de desastre tenía que haber pasado en este pueblo para que murieran tantos niños? El guardián del cementerio, acostumbrado a las reacciones de los forasteros ante las tumbas, se le acercó y le explicó:
En nuestro pueblo tenemos una costumbre: a los 15 años todo joven recibe de sus padres una libreta para apuntar todos los momentos en que realmente fue feliz.
Al morir, se suman los momentos de la libreta en que la persona fue feliz y se inscriben en la lápida. Aquí creemos que el verdadero tiempo vivido es el tiempo en que fuimos felices"

sábado, 13 de noviembre de 2010

Y ya van 40 (deconstruyendo a la bombilla perdida)…

“Tengo el placer de inaugurar hoy, el blog la bombilla perdida”. Con estas palabras arrancaba esta humilde bitácora, el 26 de abril del 2010. Durante varios meses, no le dije a nadie de la existencia de este blog, así que prácticamente era yo el único visitante de “la bombilla perdida”.

Pasados unos meses, un amigo, “googleando”, descubrió este rincón, y poco a poco fueron conociéndolo más amigos… hasta que, a finales de septiembre del año pasado (unos seis meses después de su creación), decidí dar a conocer la existencia de este blog.

Viendo el camino recorrido, la verdad es que me sorprendo a mi mismo; Creo que nunca hubiera imaginado, que llegaría a las 40 entradas publicadas; Y ni mucho menos, pensaba que podría alcanzar las 90 páginas de Word escritas (la extensión total de los 40 artículos publicados en esta bitácora).

Así que éste menda que hoy vuelve a escribir, les anima a que no tengan miedo, a que si piensan que tienen cosas que decir, lo hagan… y es que nunca fue tan fácil tener un rincón donde compartir opiniones y puntos de vista con amigos, conocidos y fieles de la blogosfera. Y lo mejor, en mi opinión: Tener un blog, es la mejor de las “excusas” para mantener el contacto con viejos amigos y compañeros que uno no tiene la oportunidad de ver mucho, pero con los que gracias a tener una bitácora, puede intercambiar impresiones que van más allá del clásico y manido ¿Qué tal? ó ¿Cómo te va?... Y solo por eso, ya merece la pena haber creado “la bombilla perdida”.

En fin, me prometí a mi mismo hace unas semanas, que intentaría ser menos pesado, y escribir entradas más cortas. Así que voy directamente al grano; A pesar de que considero a “la bombilla perdida” un autentico cajón de sastre, en el que tienen cabida los más variados asuntos, hay una serie de temas comunes que se repiten, y que configuran la verdadera identidad de “la bombilla perdida”. Hagamos un repaso rápido a estos “siete pecado capitales”:


- La amistad: En mi opinión, una de las cosas más importantes de la vida, y así lo he reflejado en este blog; Artículos como “Amigos para siempre”, “Amistades de cine”, o “Esa cosa”, tratan directamente este asunto.

- El cine: Una de mis más grandes pasiones. La mayoría de los artículos contienen referencias cinéfilas; Por ejemplo, muchos de los títulos de las entradas remiten a películas (“La noche es más oscura justo antes del amanecer” es una frase extraída de “El caballero oscuro” de Christopher Nolan, ó “Ana Obregón, el síndrome de Benjamín Button y los Malditos Bastardos”, hace referencia directa a las películas del mismo nombre de David Fincher y Quentin Tarantino). Así mismo, en “la bombilla perdida”, menciono, casi sin darme cuenta, algunas de mis películas favoritas: “Uno de los nuestros”, “Forrest Gump”, “Cadena Perpetúa”, “Que bello es vivir”, “Big Fish”, “El Sexto sentido”, etc.

- Las mujeres: A veces nos dan dolores de cabeza, en otras ocasiones nos quitan el sueño… pero al fin y al cabo ¿Qué íbamos a hacer en este mundo sin ellas? La verdad, es que inspiran directa o directamente muchas de estas 40 entradas; “Mujeres y hombres y viceversa”, “Conversaciones de humo y cerveza" (los dos volúmenes) o “El placer de ser infiel”, son un claro ejemplo de ello.

- Las redes sociales: El lugar virtual donde he pasado, desgraciadamente, más horas de las que debería. Pues sí, en el mundo moderno, la cosa va de perfiles, etiquetas y botones de inicio. He expuesto mi punto de vista acerca de este tema, en “Tuenti y los diez grandes enigmas de la humanidad” ó “Viva el capitalismo”.

- La vida universitaria: Otro de los temas clásicos de la “bombilla perdida”. Seis años de mi vida entre residencias, botellones, bibliotecas, fotocopisterias y más botellones ¿Cómo no iba a hablar de ello? Artículos como “El botellón, la noche universitaria y sus diez personajes autóctonos” ó “El hombre que descubrió la respuesta… “, dan constancia de mi paso por la facultad (aunque no fuera, precisamente, un “fanático” de ir a clase).

- La noche: Desde que me fui “de casa” con 18 años, he pasado muchas más horas despierto de noche que de día. Tanto es así, que prácticamente todos los artículos publicados en esta bitácora han sido escritos entre las 3 y las 6 de la mañana. Entradas como “Para aquellos que sintonizan teletecho”, ó “Y pasaron 133 largas noches…” dan fe de ello.

- Los recuerdos y el paso del tiempo: Soy un nostálgico, de esos que si uno “les da coba”, no pueden evitar contar de vez en cuando alguna “gloriosa batallita” del pasado, a lo Ted Mosby en “Como conocí a vuestra madre” (pobres hijos…).


En fin, espero no haber sido muy pesado con este psicoanálisis “bloguero”. Solo me queda dar las gracias desde aquí, a todas las personas que han leído en alguna ocasión “la bombilla perdida”; Si han llegado hasta aquí, gracias una vez más, por soportar las “pequeñas tonterías” que he escrito en esta humilde bitácora. ¡Un saludo a todos!


jueves, 11 de noviembre de 2010

Sobre el ingeniero misterioso y la extraña montaña rusa que creó…

 ¿Nunca han sentido vértigo? Sí, les hablo de esa extraña sensación que uno siente cuando mira atrás y se da cuenta que el tiempo pasa inexorablemente… y lo hace cada día más deprisa, mientras uno intenta convencerlo para que paré… pero no, es imposible negociar con él, ya que no conoce de sobornos y solo queda resignarse ante su fugaz paso, que anuncia una gran verdad; El tiempo nunca parará de correr, porque nadie puede contra él, y da igual lo que hagamos… que éste siempre nos acaba venciendo a todos.

He empezado hablando del tiempo, pero les tengo que confesar una cosa: A veces me da la sensación que vivir es como estar montado en una extraña rusa que da vueltas sin parar. Y lo cierto, es que durante el trayecto uno piensa más de una vez, para que subió a ésta atracción de feria, cual es el objetivo de dar tantas y tantas vueltas.

Lo cierto, es que cuando tenía 18 años pensaba que no tardaría mucho en conocer la respuesta, ¡ignorante de mí! Seis años, y dos licenciaturas después, y la verdad es que no tengo la respuesta… es más, a pesar de tener la impresión de haber aprendido muchísimas cosas sobre la extraña montaña rusa en la que estoy montado… creo que cada día tengo en la mente más preguntas acerca de su funcionamiento y del misterioso ingeniero que la creó.

Y eso a pesar de haber tenido más de mil compañeros de vagón, de haber estado en lo más alto y en lo más bajo, o haberle hecho cientos de preguntas sin respuesta a la persona que me vendió el ticket para subirme en esta curiosa atracción de feria…

Sí, lo sé, últimamente me he puesto muy introspectivo en el blog… y eso a pesar de que cuando lo creé tenia un mandamiento que he violado de manera sistemática una y otra vez: Qué este blog fuera lo menos personal posible.

Pero es que, querid@s amigos, escribir es hablar de uno mismo, de lo que le define… y uno siempre habla de lo que conoce; No puedo escribir sobre la luna, porque nunca he estado allí (por lo menos no de manera física)… pero si que puedo disertar acerca de mis vivencias en la tierra, de los momentos que he compartido con mis amig@s, de las películas que he visto, de las alegrías y penas que he experimentado… porque sí, sin duda, todo esto es lo que hace que merezca la pena el viaje en esta extraña montaña rusa llamada vida.

Seguiré dando vueltas espero que mucho tiempo más, pero eso sí, les prometo que volveré a escribir artículos “más ligeros” y desenfadados; Esto será después de la entrada “especial” que servirá para celebrar un hecho importante para este blog: 40 artículos publicados en “la bombilla perdida”. Les esperó la próxima semana.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Para aquellos que sintonizan "teletecho"...

Juro que lo he intentado. Me he acostado, he cerrado los ojos y… sí, lo han adivinado… obviamente, no he podido dormir, porque si lo hubiera conseguido, estas líneas no existirían.

La verdad es que durante el día uno se puede distraer con cualquier cosa con tal de “no pensar” (curiosa expresión que se le asigna a una acción totalmente irrealizable, ya lo decía Descartes: “Pienso luego existo”). Mejor dicho, se tendría que decir, tratar de no pensar en lo que no se quiere o no se debe pensar. Sigamos con la disertación, que me pongo pedante…

Total, que con el firme propósito anterior, uno se pasa el día “haciendo cosas” (otra de esas extrañas expresiones sin sentido): viendo películas, hablando con la gente, tomándose unas cañas con los amigos, leyendo, trabajando (o por lo menos haciendo como que trabaja…), pero lo cierto es que hay un momento durante el día, en el que ya no te puedes volver a mentir a ti mismo, es el momento de “la verdad”; ese instante en el que nos es totalmente imposible inventar una nueva treta con la que lograr escapar de nuestros propios pensamientos, de nuestros verdaderos sentimientos…

Si, estoy hablando del momento en el que uno se acuesta en su cama y cierra los ojos esperanzado en que la luz de la conciencia se apague por unas horas… pero no, la bombilla sigue encendida… y por mucho que le des al interruptor, allí permaneces, con la única compañía del tic-tac del despertador en continúa cuenta atrás.

Es la ley de quien es aficionado al ocio nocturno (por llamarlo de alguna manera) y sintoniza “teletecho” con asiduidad; pasar la noche en vela acostado en la cama mirando el techo de la habitación (como si de la nueva televisión de plasma del salón se tratara), pensando… ¿o tendría que decir mejor, pensando que uno piensa?

Lo más curioso de todo, es que los “teletechos” son extremadamente caprichosos y no se dejan controlar por nadie. Sí, se rebelan contra sus dueños y emiten lo que “les da la gana”, ajenos a la voluntad y deseo de sus poseedores. Para muestra un botón; Mi “teletecho” aparentemente solo tiene un canal, que además emite el mismo programa una y otra vez, y sin anuncios… y eso a pesar de que luche con todas mis fuerzas por cambiar de canal, aunque lo re-sintonice para captar nuevas frecuencias, o incluso renueve una y otra vez las pilas del mando a distancia de mi cabeza.

En fin, este pobre insomne que aquí habla, les abandona, dispuesto a lograr la más épica y heroica hazaña que una persona pueda alcanzar en estas intempestivas horas de la madrugada: Apagar por fin el perverso “teletecho” y dormir como una marmota.

Buenas noches queridas bombillas y “bombillos”; Y recuerden, tengan mucho cuidado con los “teletechos”… quedan avisados.

martes, 12 de octubre de 2010

“La noche es más oscura justo antes del amanecer”

La noche tiene algo de mágica… no se si es por las estrellas, allí arriba sobre nuestras cabezas… o por el silencio solo roto por el murmullo de los grillos y el tic tac de un reloj…

Si tuviera que elegir un momento de la noche, me quedaría con los minutos que preceden al amanecer, cuando las sombras lucen más oscuras que nunca… aguardando que el alba se haga dueña de ellas, esperando la dulce melodía que cuchichea la mañana cuando se levanta revoltosa y juguetona arrojando sus primeros rayos de luz.

Es justo cuando la aurora está a punto de llegar... cuando los sentimientos laten más fuertes que nunca, quizás conscientes de que ahora les queda una noche menos. Es la irrebatible dictadura del tiempo, que continua su camino ajeno a todo, como lo hace el camión de la basura que recorre las calles de la ciudad que duerme tras el crepúsculo.

El tiempo, ese invitado tan extraño… cuantas veces hemos intentado detenerlo, como quien hace “autostop” levantando la mano con la inocente ilusión de que alguien decida parar. Pero no, el tiempo pasa de largo… ¿Cómo nos iba a ver si somos tan pequeños para él?... ¿acaso paran los trenes para que suban a ellos las hormigas?

Y cuantas veces hemos querido lo contrario, que el tiempo pase y se lleve nuestros escombros… como quien deja los muebles viejos delante del contenedor, anhelando que el camión de la basura pase y se los lleve a un lugar donde no poder volver a encontrarlos.

En fin, pasan las palabras y por mi ventana la noche se bate en retirada para volver a su madriguera, cansada ya de hacer guardia. Hasta mañana querida noche, descansa en tu madriguera, pero eso sí, prométeme que soñaras con los que mañana te volveremos a rondar en silencio, como siempre lo haces tú con nosotros... con tus fieles amantes. A veces gracias a ti las cosas se hacen más claras.

viernes, 8 de octubre de 2010

Las redes sociales, el extraño síndrome de la "mujer-kodak", y el legendario Barney Stinson

Últimamente estoy bastante ocioso… así que hoy voy a hablar de un tema recurrente en esta bitácora: Las mujeres y las redes sociales. Presten máxima atención, porque la cuestión que hoy voy a plantear es totalmente trascendental: ¿Por qué a las mujeres les gustan tanto las redes sociales? ¿Por qué podemos encontrar en sus perfiles, miles y miles de fotos?¿Por qué en algunos casos extremos parece que la cámara de fotos se haya integrado en el brazo de estas féminas para acabar formando una nueva extremidad?... Y todo eso sin hablar de sus muy extrañas poses que parecen a veces esconder mensajes ocultos difícilmente inteligibles para el resto de la raza humana… En fin, “la bombilla perdida”, en su afán por llegar a la verdad, se ha puesto en contacto con algunos científicos y expertos en la materia (incluido el mismisimo Stephen Hawking... que ha decidido aparcar todos sus proyectos profesionales, para colaborar, en exclusiva mundial, con "la bombilla perdida"). Veamos el resultado de todas estas sesudas investigaciones:


- Las “voces autorizadas” consultadas por este medio, nos hablan, en primer lugar, de “La teoría de las mujeres- coca cola”. ¿Y en que consiste esta teoría? Pues muy simple; según los expertos consultados por esta bitácora, el funcionamiento de algunas mujeres en lo referido a las fotos y las redes sociales, sería muy cercano al de la marca coca-cola en los medios de comunicación: Es decir, como ocurre con esta marca de refrescos, todos sabemos de la existencia de “las mujeres-coca cola"… pero aún así, al igual que hace la marca con sus innumerables anuncios de televisión, a estas mujeres les gusta recordar al resto de la humanidad, de vez en cuando, que siguen estando, por así decirlo, en el mercado (que están vivas, vamos...).

¿Y como lo hacen? Pues colgando en las redes sociales las fotos de sus “últimas hazañas”... Una estrategia que en Marketing se llama “posicionamiento”, y que está dirigida a definir el lugar que ocupa una marca (en este caso una mujer) en la mente del consumidor, lo que constituye la principal diferencia que existe entre esta y su competencia (entiéndase aquí, el resto de mujeres).

- Los expertos también nos hablan de la ya bautizada como “teoría de Belén Esteban y la Campanario”. Para entender esta hipótesis hay que explicar antes un concepto del mundo femenino que me resulta especialmente atractivo y apasionante; Todo buen grupo de amigas tiene su reverso… es decir, otro grupo de féminas rival al que suelen odiar por hechos de vital importancia tales como “que las miran mal”, o que supuestamente “son unas busconas”. Para entendernos, sería algo así como en “La Guerra de las Galaxias” la lucha de los Jedis contra el malvado Imperio, la confrontación en “The Karade Kid” del chaval protagonista con el clan de los diabólicos “Kobras”, o el duelo eterno (que da nombre a esta teoría) entre la pizpireta Belén Esteban y la maquiavélica Campanario.

Lo interesante de todo esto, es que en pleno siglo XXI, la guerra ha llegado a las redes sociales, y los clanes enfrentados utilizan las Web 2.0, ya sea para arengar a sus compinches mediante comentarios elogiosos (la guerra es dura y hay dar moral a las tropas…), o para agregar a “alguna arpía” del clan enemigo, y así poder criticar junto a sus amigas, las sandalias o la falda de la enemiga irreconciliable del grupo rival, eso sí, no sin antes escribirle algún mensaje del tipo ¿Qué tal? (esto último digamos que forma parte de la “liturgia” y es algo así como un ritual; como por ejemplo cuando los luchadores se dan la mano antes de darse estopa, o como cuando Mourinho “calienta” un partido en la rueda de prensa).

- Por último, fuentes bien informadas consultadas por este blog, nos hablan del empleo de diversas técnicas “de guerra”, que son muy utilizadas por las féminas en las redes sociales: Hablamos por ejemplo de la “técnica de la sonrisa Colgate”, que se basa principalmente en la utilización de una sonrisa tipo (hay incluso algunas féminas más sofisticadas, que poseen todo un amplio “arsenal” de sonrisas preparadas para ser lucidas en las fotos de Facebook y Tuenti). ¿Y para que sirve esta técnica? Pues el objetivo es claro; mostrar a las malvadas y ruines archi-enemigas, que son más felices que ellas, y que sus vidas son más interesantes que las de estas supuestas arpías.

Para acabar esta entrada, voy a citar al respecto de este tema, una teoría del genial Barney Stinson de “Como conocí a vuestra madre”: Según sus propias palabras existe lo que podríamos denominar como “El efecto animadoras”, que se produce cuando en un grupo de chicas todas parecen atractivas… pero esto solo da cuando están en grupo, ya que en cambio, si las analizas individualmente pierden mucho físicamente. Esto es también conocido como “El efecto paradoja, el síndrome de la chica de la hermandad” o “La conspiración de las Spice Girls”. En fin, que mejor que unas palabras de Barney Stinson para cerrar esta entrada. Buenas noches queridos amig@s... ¡Y que maravillosas que son las mujeres!

jueves, 7 de octubre de 2010

La pequeña bombilla que nunca olvida y su particular álbum de palabras…

Hace un par de horas, estaba leyendo en Internet algo así como “un manual para hacer que tú blog sea exitoso”. En estos diez mandamientos para alcanzar la gloria en la blogosfera, se hablaba de que había que “ceñirse a un tópico común” y de que “las entradas no debían ser excesivamente largas”.

En fin, la verdad es que este humilde blog se caracteriza por todo lo contrario; Entradas extremadamente largas y densas, y contenidos extremadamente variados que van desde la reflexión casi filosófica hasta el humor más surrealista y a veces casi absurdo. Pero la verdad es que me alegra que este bitácora sea así, porque por encima de todo, este es mi blog, o lo que es lo mismo, el lugar donde comparto mis inquietudes y esperanzas, con todas las personas que me quieran leer.

Y ahora soy más consciente que nunca, que en este año y medio de vida de “la bombilla perdida”, he hablado aquí de las cosas de las que realmente tenia ganas de hablar… sin importarme lo heterodoxo de los contenidos o la frecuencia de las entradas del blog. Y me alegra, porque al fin y al cabo soy una persona bastante poco amante de las fotos, y considero a “la bombilla perdida” mi verdadero álbum de fotos… o mejor dicho, mi “álbum de palabras” de este último año y medio de mi vida.

Bueno, centrándome en el tema que hoy quería tratar, les planteo una pequeña gran cuestión: ¿Quién no se ha levantado una tranquila mañana, y se ha sorprendido al recordar que en el sueño que acababa de soñar (lo sé, parezco ya un gafapastoso utilizando estas expresiones…), aparecía una persona de la que hace 5 o 10 años que no sabe nada?

La verdad es que no deja de ser una sensación extraña, pero que a mi parecer no es más que la constatación de toda una certeza: Nuestro “disco duro vital” guarda una muy completa “base de datos” de todas las personas que hemos conocido… o en otras palabras más sensibles… no olvidamos a las personas que hemos conocido, sino que simplemente nos acostumbramos a vivir sin ellas.

Y en este punto, no solo hablo de nuestros particulares “amores”, porque utilizando un poco el sentido común… ¿Cómo vamos a eliminar de nuestra memoria, por ejemplo, a una persona en la que hemos pensado durante miles y miles de horas de nuestra existencia? Eso es a todas luces imposible, aunque algunos afirmen lo contrario, temerosos quizás de admitir que hay cosas más grandes que nuestra propia voluntad (por muy grande que ésta sea).

Lo cierto, es que a otra escala, también me descubro a veces pensando en personas que dejaron mucho menos huella en mi, pero que allí están, en mi memoria… aunque haya llovido mucho desde la última vez que supe de ellas. En este sentido, en el último año me sucede algo bastante extraño que nunca antes me había sucedido (al menos no tan repetidamente); La mayoría de personas que "descubro" últimamente me recuerdan a otras que ya habia conocido anteriormente… hasta el punto, de a veces visionar en mi cabeza la imagen de mi alter-ego en “50X15: Quien Quiere ser millonario” intentando responder a Carlos Sobera la siguiente cuestión; ¿A quien le recuerda la voz, la sonrisa, los gestos, o la formas de moverse de la persona que acaba de conocer?

En fin, no dejan de ser pequeñas paranoias en mi cabeza, que he sentido la necesidad de compartir hoy con todos ustedes… aunque admito que mi tesis de que “no olvidamos a las personas que hemos conocido” es científicamente débil, porque… ¿Si hemos olvidado a una persona, como nos vamos a acordar de que la hemos olvidado… si tan siquiera nos acordamos de haberla conocido?...

Bueno, voy a “olvidarme” de escribir por unos días, no sin antes citar dos frases cinéfilas muy adecuadas para esta disertación; “Cómo quieres que te olvide si cuando comienzo a olvidarte me olvido de olvidarte y comienzo a recordarte” (de la película Annie Hall, de Woody Allen), y “Y ya no sé si es un recuerdo, o el recuerdo de un recuerdo lo que me va quedando…” (“El secreto de sus ojos”, de Campanella). Buenos noches queridos amig@s, y no olviden a esta pequeña “bombilla perdida”.

sábado, 2 de octubre de 2010

Sobre la misteriosa escalera que separa la vida de los sueños...

Alguna que otra vez he hablado aquí de mis años de peripecias en dos residencias universitarias de Alicante… ¡Que tiempos aquellos!... Y pobres mis hijos y mis nietos, cuando dentro de unos años les martirice contándoles una y otra vez aquellas míticas batallas... pobrecillos, no saben lo que les espera…

En fin, cuento esto, porque hoy voy a presentar aquí un fragmento de un texto que escribí para el acto de apertura del curso de hace dos años, cuando aún era “presidente” (el delegado de alumnos de toda la vida, vamos) de la residencia de estudiantes “Villa Universitaria”.

El fragmento podría, desde luego, haberlo escrito ayer, ya que presenta un tema muy actual en mi vida, y en la de tantos millones de jóvenes y no tan jóvenes; A pesar de estar en posesión (desde la semana pasada) de dos licenciaturas… me veo ante mi un futuro lleno de dudas e incertidumbres, en la que palabra “crisis” resuena una y otra vez en mi cabeza... como lo hacía la inolvidable música de Bernard Hermann en la famosa escena de la ducha de “Psicosis”… En fin, aquí va:



Pero también he de reconocer que a veces estos recuerdos y estos momentos se entremezclan con otros pensamientos y sentimientos negativos. Y eso, a pesar, de que trate de parar los segundos, de que intente degustar cada instante que se cruza en el fugaz tiempo que se hace dueño de estas palabras, hasta que decide dejarlas escapar para que lleguen a vosotros.

Me refiero a esos momentos de incertidumbre, cuando reflexiono acerca de lo que va a ser de mi vida a partir de finales de enero, cuando vuelva de este viaje que me ha llevado bastante tiempo…

Reflexiones que no serán tan distintas a las de otros estudiantes, que cansados de correr en una carrera en las que no son capaces de atisbar la meta… en la pancarta del último kilómetro, o en mitad de carrera… o quizás incluso en su inicio… se preguntan si realmente vale la pena, si quizás no hubiera sido mejor parar en seco hace mucho tiempo… o ni tan siquiera haber empezado, y así, más cómodos, ver como son otros los que estrellan.

Se preguntan si se han hecho dueños de sus horas y su destino, si en estos tiempos en el que el mercado laboral es más oscuro que nunca, en el que los jefes parecen tan distantes, y en el que la palabra crisis resuena con todo su eco, tendrán una oportunidad, tendremos una sola oportunidad, de demostrar que merecemos algo más… más cerca de aquello que algún día soñamos, o imaginamos, y que cada día vemos más lejano, como si entre la vida y los sueños hubieran más peldaños que los de una escalera que se hubiera montado en esta sala y que llevara directamente a la luna.

En esos mismos instantes, cuando parece que nada puede ir peor, cuando te has cansado de correr o de remar, cuando piensas que solo eres un mediocre grumete que no tira hacia delante dándose ya por ahogado… recuerdas que la vida es aprender, que en la universidad te dijeron que las cosas se consiguen con esfuerzo, que cada reloj de cada quien tiene diferente hora, que son demasiados cosas las que escapan a nuestro control… y que el día que acabes la carrera, que acabemos la carrera…el futuro seguirá siendo complicado… como siempre…pero que si de verdad, deseamos con todas nuestras fuerzas un brillante futuro, si de verdad luchamos por lo que es nuestro, si tenemos una actitud positiva, estaremos más cerca de tener esa oportunidad.

El que aquí les habla, espera que el día de mañana, dentro de no demasiado años, algunos de los que estamos aquí como estudiantes… desde otra posición, ya sea como arquitectos, médicos, políticos, abogados, periodistas, empresarios o cualquier otra profesión para los que nos hayamos preparado, podamos escuchar las pequeñas historias de otros estudiantes, que serán, como nosotros ahora mismo, jóvenes e ingenuos… pero de los que ojala… admiremos sus ganas e aprender y su esperanza en el futuro.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Sucesos paranormales (Vol I): La muy extraña visita de Bruce Willis a Jávea...

Revisando viejos escritos, me he encontrado con un documento que podría ser perfectamente el guión de uno de los programas de "Cuarto milenio"; Se trata de algo que escribí allá por febrero de este año. Lo curioso es que el escrito, por unas razones u otras, al final no vió la luz, y ahora, más de seis meses después, lo rescato a modo de "delicatessen".

Me gustaría aclarar primero (antes de que alguno de los muchos enamorados de Javea decida empuñar una metralleta para asesinarme), que el texto es ante todo una extrema exageración de un lugar idílico de gran belleza en el que he habitado muchos años y en los que he pasado muy buenos momentos junto a mi familia y amigos; Entiéndase por tanto mi relato, como un escrito de marcado carácter satírico, de un lugar maravilloso en el que reside gran parte de mi familia cercana, y en el que habitan (deslumbradas por su belleza) personas de todo el mundo:

Llevo más de un mes sin escribir, sin dar señales de vida. Sin ser un Blogger “practicante”. Y de nuevo me reencuentro ante la pantalla del ordenador totalmente en blanco. Y otra vez tengo la complicada misión de convertir las ideas que vagan en mi mente en simples palabras que guarden cierta coherencia…

Ha sido un mes de muchas horas de trenes. ¿Recuerdan que les dije que estudiaba Periodismo en la Universidad de Murcia? Estas semanas he estado de exámenes y además he decidido acudir a clase para “zambullirme de lleno” en el ambiente universitario.


Me ha ido bien. Además de muchas horas de transporte público, alguna que otra tediosa clase, y más de un “madrugón”… he conocido a un buen puñado de gente muy agradable y simpática, he dado muchos paseos por el centro de Murcia, y he combinado las cervezas con monólogos diversos sobre anécdotas costumbristas…


Muchas horas de transporte público sí; Resulta que desde que salgo de Murcia hasta que llego por fin a Jávea, el pueblo donde reside mi familia, pasan, nada más y nada menos que ¡cinco horas!. Así que la verdad es que durante todas esas horas de tren y autobús, da tiempo para meditar sobre muchas trascendentes cuestiones. Y en pleno ejercicio de introspección, uno descubre muchas cosas… como por ejemplo, percatarse de la gran cantidad de elementos “paranormales” que se dan en ese extraño y genuino pueblo llamado Jávea.


Una localidad digna, sin ninguna duda, de aparecer en “Cuarto milenio”… en el que se pueden experimentar (especialmente en invierno) multitud de situaciones extremadamente surrealistas. Pasemos rápidamente, a comentar, al más puro estilo Iker Jiménez, los extraños fenómenos que se dan en esta enigmática localidad (llegados a este punto, ponga el lector una voz misteriosa mientras reproduce en el ordenador la BSO de "El Sexto Sentido"):


- Tardar cinco horas en recorrer 180 kilómetros. ¡Ojo al dato! Con transporte público se tarda menos en ir de Barcelona o Madrid a Murcia … que en recorrer en tren o autobús, los escasos 180 kilómetros que separan Jávea de la capital Murciana. Algunos expertos en ciencias ocultas consultados por “la bombilla perdida” declararon no poder llegar a ninguna conclusión firme sobre este tema, aunque mostraron sus dudas de que Javea realmente existiera, señalando que podría tratarse de una ilusión óptica, o incluso de una “nueva dimensión”.


- Ir a comprar el pan a un supermercado, y que ninguno de los allí presentes sepan hablar ni una sola palabra de Castellano o Valenciano (los dos idiomas oficiales...). Lo curioso es que son supermercados o negocios que abrieron hace más de 10 años… aunque es de suponer que la intensa vida urbana de la metrópolis Javiense (nótese la ironía) no deja tiempo libre para que los trabajadores extranjeros (normalmente ingleses) de estos sitios aprendan los idiomas locales…


- Pasear durante una hora en invierno y no cruzarse con nadie en la calle. Si alguna vez tiene la oportunidad de visitar esta singular localidad haga la prueba: Salga, por ejemplo, un martes cualquiera, de febrero por decir un mes, a las 9 de la noche por decir una hora… le prometo que experimentara sensaciones fuertes, del estilo, por ejemplo… de plantearse muy seriamente si ha ocurrido alguna catástrofe nuclear y usted es el único superviviente en la faz de la tierra, o llegar a pensar que puede haber fallecido y que se encuentra en una especie de “más allá” versión solitaria.


- Dar otro paseo (entiéndase también en invierno) y no ver a nadie menor de 75 años por la calle. Si usted esta instalado en una de esas extrañas crisis existenciales en las que piensa que el tren de la vida se le esta pasando y que se está haciendo irreversiblemente mayor, venga a Jávea… se sentirá joven… Y es que esta localidad probablemente sea la que concentra la mayor cantidad de bastones y dentaduras postizas por metro cuadrado de toda Europa…


- Coger el coche y no tardar menos de una hora en llegar a “algún sitio”. ¿Cansado de su experiencia en la “metrópolis Javiense”? ¿Desea volver a la civilización? Pues ármese de paciencia… porque Jávea pasa por ser, muy probablemente, una de las localidades peor comunicadas de España (y de la Europa civilizada si me apuran…); La autopista de peaje más cercana “pasa” a 20 kilómetros, el tren aún esta más lejos, el aeropuerto más próximo se encuentra a más 100 kilómetros… y de la autovia ya ni les hablo…

A la vista de todos estos elementos, estoy convencido de que Jávea es un lugar muy cinematográfico. No sería de extrañar que si algún “pez gordo” de Hollywood descubriera esta remota localidad… decidiera rodar una película de suspense sobre este enigmático pueblo tan alejado del mundo exterior; Podría tratarse, por ejemplo, de la segunda parte de “El bosque” de Shyamalan… o la continuación de la recién estrenada “Shutter Island” del maestro Scorsese… o quizás el “remake” del mítico film de Kubrick “El resplandor”…

Desde luego  Jávea es un un auténtico "remanso de paz", un lugar ideal para descansar y desconectar de los agobios de la ciudad, al menos en invierno... Pero... ¿Tanta tranquilidad invernal no es sospechosa?... ¿Espíritus? ¿Una especie de purgatorio español?... o iendo mas allá, nunca mejor dicho... ¿No les resulta sospechosa la visita de Bruce Willis ("casualmente" protagonista de "El Sexto Sentido") a Jávea?...

Puede sonar a locura... pero a tenor de los hechos... ¿Y sí la dificultad de comunicar por tren o carretera Jávea con el resto del país fuera debido a sucesos paranormales?... Porque...  ¿En el más allá habrá supermercados? ¿Hablarán español? ¿Habrá mujeres? ¿Habrá llegado ya McDonalds allí?... En fin, demasiadas preguntas trascendentes para estas hora de la noche...

miércoles, 4 de agosto de 2010

... y pasaron 133 largas noches...

... Y 133 noches después la bombilla perdida volvió a hablar. He dicho noches, porque ya sabrán los viejos seguidores de este blog, que esta bombilla, de ser animal, seria murciélago… ya que las noches se las pasa en vela, fascinada por la romántica idea de soñar despierta mientras el resto del mundo lo hace dormido.

Pero lo cierto, es que aunque lleve 133 días sin publicar una entrada en el blog, eso no quiere decir que no haya escrito en todos estos meses. Muy al contrario, mis libretas están llenas de escritos que nunca verán la luz… y no lo harán por la simple razón de que hablan de sentimientos más o menos profundos; Son textos que no me atrevería a publicar nunca, porque me ruborizaría la sola idea de que alguien los leyera… y es que todos, en mayor o menor medida, tenemos nuestro “jardín secreto”… nuestra particular versión del edén, en la que conviven (a veces no tan pacíficamente) nuestros propios dragones, ogros y princesas.

Supongo que al fin y al cabo, es como la vida misma; Decimos muchas cosas… y callamos otras muchas. Para muestra un botón: Resulta curioso y ciertamente sorprendente, pensar que la cantidad de tonterías que somos capaces de decir (es un hecho totalmente probado que todos los mortales decimos tonterías), es solamente proporcional a la cantidad de cosas importantes que nos callamos por muy diversos motivos: A veces por no herir, otras por simple timidez, por inseguridad, por pensar que no es lo adecuado, por miedo a ofender, por no parecer prepotentes… tantas razones como palabras no pronunciadas…

Palabras que podrían, para bien o para mal, cambiar nuestras vidas… y que allí están, guardadas en lo más profundo de nuestros cajones… a veces reclamando a gritos salir, en otras ocasiones escondiéndose tímidas y recelosas en lo más profundo, aguardando quizás ser descubiertas por algún cazador… o esperando compungidas su momento de gloria, temerosas de agonizar lentamente en su lecho de muerte, victimas de su aciago destino.

Y por el contrario ¡extraña paradoja de la vida! cuantas palabras, llenas de nada, pronunciamos cada día… palabras ignorantes de si mismas… disparadas a quemarropa, sin miramientos… como quien lo hace con una escopeta de feria, o como ese aprendiz de cazador que descarga con furia su escopeta apuntando a ninguna parte… asustado, quizás, ante el peso de su fusil…

En fin, siempre me pasa… 400 palabras atrás, me disponía a hablar de un par de cosas que creía o consideraba interesantes, y he acabado disertando sobre otras que no guardan ninguna relación… como la vida misma… Lo que no decimos y tendríamos que decir… y lo que decimos, y no tendríamos que haber dicho.

Quizá la reflexión más acertada se la oí hace unos años a un compañero de primer año de residencia en Alicante; “Hablar, tendría que ser como conducir” me decía una noche de primavera… a lo que yo le replicaba “¿Cómo?”. Él, lo tenia muy claro: “Si, me refiero a que tendría que haber algo así como una especie de examen de carnet de conducir… si apruebas, puedes hablar… si el silencio es más interesante, pues nada, a callar... Ya verías, el mundo sería mejor” me decía muy convencido.

Me temo, viejo compañero, que si eso se llevara a buen puerto algún día, éste sería un mundo de mudos… un universo en el que la única voz que se escucharía sería la del silencio; Esa que a veces puede ser tan maravillosa… y otras, tan terrible. Me voy en busca de su compañía, a ver que me susurra esta noche. Buenas noches amig@s.

lunes, 22 de marzo de 2010

"Esa cosa..."

Hace justo año, por estas mismas fechas, preparaba una despedida. Sí, después de casi cinco años de vida universitaria en Alicante, abandonaba el barco… para dirigirme hacia nuevas tierras aún por explorar…

Lo cierto es que quería irme a lo grande. Porque no miento si digo que llevaba años reflexionando acerca de cómo sería mi despedida, mis últimos días de convivencia con tanta gente con la que había compartido tantas cosas…

Así, que saqué del banco los pocos ahorros que aún tenia, y con ese dinero me dispuse a adquirir un buen “kit de fiesta”. Y fui al supermercado y compré unos cuantos cientos de latas de cerveza, más de una decena de botellas de ron y whisky, y muchas cajas de galletas y patatas (no daba el presupuesto para más). Lo complicado fue cargar todo esto. De hecho, me hicieron falta tres visitas en coche al carrefour más cercano, para poder transportar toda esta ingente cantidad de productos “festivos”.

Llené mi habitación con todo lo que había comprado, e invité a todos mis compañeros de residencia. Fue una semana exigente, incluso “dura”… porque los que hayan tenido alguna experiencia de este tipo, ya sabrán que estar de manera continuada durante ocho días de fiesta, es más complejo de lo que parece (una vez acabado todo, recuerdo haber permanecido una semana en mi cama…).

Pero valió la pena. Porque ahora recuerdo con agrado esas conversaciones en torno a la vieja mesa sacada de la basura que poseía, desayunando (aún sin dormir) "cerveza Carrefour"… además caliente, porque la diminuta nevera que compartía con mi compañero se había quedado pequeña ante el frenético ritmo de rotación de latas de cervezas que registraba.

También recuerdo como en esos días, la alfombra que tenia en mi habitación cambió de color, debido a la gran cantidad de vertidos de bebidas alcohólicas que se habían producido sobre ella. Y me acuerdo de cómo tuvimos que esconder mi guitarra, para que ningún amigo “en estado de máxima euforia” la destrozara.

Y rememoro ese último día en el que 60 personas se metieron en mi habitación (y alrededores…), y como cuando entré a mi cuarto de baño esa misma noche, me encontré a más gente fumando tranquilamente en mi ducha…

Pero por encima de todo, guardo recuerdos de buenas conversaciones con tanta gente… diálogos totalmente intrascendentes sobre la vida, las mujeres, la fiesta, el paso del tiempo, la política… coloquios que se alargaban horas y horas… que no conocían de días y noches… sino que se prolongaban más allá del amanecer… hasta finalmente fundirse con los cantos de los pájaros que anunciaban un nuevo día…

Cuento todo esto, porque esa semana final de marzo de 2009, fue inolvidable para mí. Y en este sentido, no deja de parecerme sorprendente una certeza: Si uno mira atrás en su vida, descubrirá que los mejores momentos no fueron aquellos supuestamente trascendentales, esas “grandes victorias”… sino que en realidad, los verdaderos “días de vinos y rosas”, de heroicas hazañas, fueron aquellos pequeños “instantes de sinceridad” compartidos con gente querida.

No muy lejos, en realidad, de aquello que oí en una ocasión, de boca de un personaje de una película argentina: “A veces pienso que las charlas sin importancia, en los lugares sin importancia fueron los momentos mas importantes de mi vida”

Son esos mismos pocos minutos, que de tanto en tanto se suceden en nuestras vidas…esos mismos instantes en los que los protagonistas de la “película” intentan, intentamos… coger con las manos “esa cosa” que revolotea por el ambiente, y que los “teóricos de la vida” llaman felicidad.

… Y los escasos afortunados que la “han visto”, asombrados… a los pocos segundos ya solo piensan en atraparla la próxima vez que se les aparezca delante….No obstante, todo es en vano, porque parece que “esa cosa” no conoce de jaulas, ni sabe de dueños ni de cazadores…

Para finalizar con mi disertación sobre “esa cosa…”, les dejo con una vieja leyenda árabe que leí hace tiempo, y que hoy me apetece compartir con ustedes:



- En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los hombres, pero, ¿qué les quitamos?".

Después de mucho pensar uno dijo: "¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar".

Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "no, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está".

Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar", y otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará".

Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".

El último de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás.

Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren".

Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo: "¿Dónde?". El demonio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán".

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Sobre personas y canciones...

¿Se han dado cuenta que he cambiado el diseño del blog? Pues sí, queridos amigos y amigas… este no es aleatorio. La cuestión es que estoy en plena época de exámenes… el próximo lunes tengo uno… y es justo en esta época tan especial, cuando se suceden en la vida del “sufrido estudiante”, extraños fenómenos paranormales al más puro estilo “cuarto milenio”…

La obligación de tener que estudiar diariamente produce una especie de mutación, o de desarrollo de poderes sobrenaturales a lo superhéroe de Marvel, con extraños resultados… como que el estudiante sienta la necesidad de ordenar su cuarto, de hacer deporte de manera compulsiva, o incluso de llamar a un amigo del que hace cinco años que no sabe nada…

Todo, con el fin de buscar una vulgar excusa para no tener que estudiar, para engañarse a si mismo y no sentir remordimientos. Porque frente a sus hojas de apuntes uno descubre muchas verdades de la vida: Se da cuenta que ordenar la habitación no esta mal del todo, que dormir es una actividad infravalorada, que ir al gimnasio no es tan aburrido, que mirar al infinito es un pasatiempo entretenido… todo con tal de no hincar codos…

Total, que aquí estoy, con los apuntes en la mesa… y yo a una distancia prudencial, frente a la pantalla del ordenador… asumiendo que esta vez parece que me va “pillar el toro”, pero bueno… que quieren que les diga; a estas horas estoy ya muy harto de leer e intentar (importante matiz) memorizar una sucesión interminable de listas de características del dichoso periodismo especializado.

Así que me voy a dejar de cuentos chinos y de teóricos del periodismo… para divagar un poco y compartir con ustedes alguna que otra delirante reflexión. Mes y medio después, vuelvo a la carga, regreso otra vez al estatus de “Blogger practicante”.

Y voy a relatar una de las extrañas ideas que se me han ocurrido, hace un rato, mientras trataba de estudiar para el examen del lunes. Meditando, he reflexionado acerca de la importancia que tienen las personas que conocemos en nuestra vida. Porque sí, es obvio que hay algunos seres que cambian nuestra vida (para bien y para mal), pero lo curioso del tema es que incluso personas que no han afectado demasiado nuestra vida, dejan su huella en nuestra memoria. Al igual que las canciones. Reflexionando más sobre el tema, he llegado a la conclusión de que las personas son como las canciones. Puede sonar bastante descabellado, pero la verdad es que tienen sus puntos en común. Me explico:

- Hay canciones que las escuchas por primera vez y ya te gustan… hay personas que las ves por primera vez y enseguida te das cuenta que si no las conoces te estás perdiendo algo importante…

- Hay otras que las escuchas por primera vez y no te interesan, pero con el tiempo te acaban agradando muchísimo… con las personas pasa lo mismo, algunas no te “caen en gracia” al principio, pero luego se acaban convirtiendo en necesarias…

- También pasa lo contrario; acordes que te gustaron la primera vez… pero que te acaban por cansar pronto…

- Al igual que pasa con las canciones... nos aprendemos las melodías de la mayoría de personas que pasan por nuestra vida, pero, en verdad, de muy pocas sabemos las letras... conocemos de ellas lo justo para poder tararearlas, para poder tratarlas…

- Algunas son baladas, las hay clásicas, también de rock… otras dan directamente dolor de cabeza…

- Te alegran el día, te ponen triste, eufórico, melancólico…

- Algunas melodías son tan hermosas, que escuchar sus versos se convierte en toda una hazaña… y viceversa…

- Todas tienen su estribillo, sus temas de conversación… las hay que tiene un punteo de guitarra o algún acorde difícil de tocar…

- Las canciones y las personas “vuelven a nosotros”; Nos las encontramos mientras vamos al trabajo, caminamos en la calle, o subimos al bus...

- Tanto a las canciones como a las personas no les dedicamos el tiempo suficiente; Las escuchamos, casi siempre, a la vez que hacemos otras cosas… lo que nos impide comprender la verdad de sus letras y versos…


En fin, aquí acaba mi disertación sobre las canciones y las personas. Me voy con la "música" a otra parte. Sean felices. Muy buenas noches.

sábado, 23 de enero de 2010

¡Atención: Muy importante leer!

Este asunto es de vital IMPORTACIA. Según un estudio que se ha hecho público esta semana, “las rubias son más agresivas”. Un grupo de investigadores de la Universidad de California y la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, analizaron a un total de 156 estudiantes, y llegaron a la conclusión de que las mujeres con este color de pelo (tanto de forma natural como teñidas) se sienten «con más derecho que otras mujeres», aunque lo sorprendente es comprobar «lo guerreras que son en comparación con el resto de chicas”. Ahí es nada.

El tema es de máxima SERIEDAD. Las autoridades recomiendan encarecidamente al lector que siga los siguientes pasos si no quiere que su vida peligre. Avisados están:


1- Si tiene en este momento a una rubia a menos de 100 metros de usted, no haga movimientos bruscos que puedan alertarla. Siga tranquilo/a delante del monitor y vigile detenidamente sus movimientos.

2- ¿Tiene usted una novia, esposa, hermana, madre o amiga con este color de pelo? Peligro. Tiene un gran problema. Debe ser consciente de ello. Nunca les de la espalda y esconda todos los productos que puedan ser utilizados por la malvada rubia para asesinarlo cruelmente (véase tijeras, navajas, cuchillos, peines… incluso cacerolas…)

3- Compruebe que ninguna de estas mujeres puedan acceder a su dormitorio mientras duerme. Numerosos estudios realizados por científicos muy informados han demostrado que el ya bautizado como “síndrome de la mujer rubia” se manifiesta en la mayoría de ocasiones a partir de las 10 de la noche. Durante el transcurso de esta patología usted puede ser victima de un brutal apuñalamiento mientras descansa placidamente.

4- Máxima precaución cuando salga de su domicilio. No olvide que mientras se dispone a cruzar tranquilamente un paso de peatones, puede ser embestido por algún automóvil conducido por una mujer de este color de pelo. Tenga también especial cuidado cuando camine por la acera; Nos han llegado informaciones de que algunas de estas féminas poseídas por el ya famoso síndrome, se agolpan en los balcones provistas de macetas gigantes con las que asesinar de “un mazetazo” a los inocentes viandantes.

5- Según el estudio, el síndrome afecta también a las teñidas. Así que si descubre que alguna mujer de su entorno cercano pretende teñirse de rubia, disuádala a la fuerza. Si no puede, llame a los cuerpos de seguridad del estado para informar del peligro. Recuerde: La vida de muchas personas está en juego.




jueves, 14 de enero de 2010

Mujeres y hombres y viceversa

He estado unos días en Murcia, de “investigación”. Sí, la historia es que estoy matriculado en la licenciatura de Periodismo en la Universidad de Murcia, pero como vivo a casi 200 kilómetros de distancia nunca había ido a clase.

Así que, como andaba muy perdido con la carrera, decidí hacer acto de presencia en la facultad. El domingo me instalé en el piso de dos solidarios amigos, en pleno centro de Murcia, y desde esta “base de operaciones” fui a clase el lunes y el martes.

La “movida” fue importante cuando a media mañana del lunes me presenté en el campus universitario donde estaba mi facultad. La verdad es que ni sabia donde estaba ésta, ni donde se situaba mi clase, ni que horarios tenia mi carrera, ni por supuesto conocía a mis profesores y compañeros de clase… así que mi “modus operandi” fue el siguiente: Interrogar a todo “ser vivo” que anduviera por la zona.

Tras dos horas de “paseo” dando vueltas perdido por el campus y los pasillos de la facultad, y después de haber preguntado a medio centenar de personas (lo que me permitió constatar lo amables que son los murcianos) conseguí el objetivo: Llegar puntual a clase de una asignatura de la que estaba matriculado. Una vez allí, lo primero que me llamó la atención fueron mis compañeros de clase, o mejor dicho “compañeras”: Más del 80 por cierto (sin exagerar) eran chicas… hasta el extremo de parecer aquello casi una clase de “Magisterio infantil” ó “Enfermería”.

Tres horas después volví a “mi base de operaciones”, y allí comí en compañía nuevamente de mis dos amigos. En plena comida, contando anécdotas de mi “mañana”, les conté lo de mis “compañeras” y así surgió uno de nuestros clásicos debates: ¿Hay carreras de hombres, y carreras de mujeres?… ¿existen diferencias cerebrales entre los dos sexos?… ó ¿todo se reduce una cuestión cultural?

En fin, lo cierto es que esta cuestión la he discutido cientos de veces con otras personas, incluso la he planteado en varias ocasiones en este mismo blog. Y la verdad es que seria absurdo negar que es un tema complejo, más ahora, con todo ese culto a “lo políticamente correcto” y con toda la discusión acerca de la igualdad de género.

En este momento de mi vida, mi opinión es la siguiente; Por supuesto, que hay muchas diferencias que son culturales, que están relacionadas con la educación diferenciada que se les da a unos y a otros. Llegados a este punto, seguro que se les viene a la cabeza lo de la habitación del niño pintada de azul y la de la niña de rosa, o eso de los coches para ellos, y las muñecas para ellas…

... Pero, en mi humilde opinión, lo innato creo que juega un papel importante. Porque las diferencias entre nosotros no se limitan solo a los órganos sexuales, o a nuestras distintas condiciones físicas… sino que pienso que hay más diferencias… y eso no nos hace mejores a unos ó a otros, sino simplemente diferentes. Que seamos distintos, no quiere decir que no tengamos que tener los mismos derechos. Lo uno no quita lo otro.

En este sentido, ayer cuando llegué a mi casa, me puse a buscar que decían al respecto los científicos. Y eso que yo con la ciencia soy un tanto escéptico, harto de estos supuestos eruditos que lo saben todo, que juegan a ser dioses.

Lo cierto es que Eduardo Punset, polifacético divulgador científico español, afirma que “El cerebro tiene sexo” y que “hay investigaciones que dan un paso más allá y encuentran un componente biológico, incluso genético, que hace que el cerebro tenga un sexo específico”.

Punset también dice que el consenso científico en torno a la diferencia entre mujeres y hombres “se inclina por una interacción entre la cultura y la biología: Sería absurdo negar el impacto cultural, pero tampoco debe olvidarse lo innato”.

Este divulgador va más allá incluso y afirma que ”los científicos han encontrado pruebas de que las diferencias están presentes desde el nacimiento del bebé”; Veinticuatro horas después del parto -cuando no ha habido tiempo para que impacte la cultura-, ya se han encontrado respuestas distintas a ciertos estímulos. Si se les colocaba en el campo de visión una cara humana y un móvil mecánico, la mayoría de los niños varones optaba por fijar la atención en el móvil, mientras que las niñas tendían a mirar la cara.

Para acabar dejo una imagen cómica acerca de los estereotipos clásicos “hombres vs mujeres”. En fin, el debate esta abierto; ¿Qué opinan ustedes? Espero sus comentarios.


sábado, 9 de enero de 2010

El pequeño grumete...

…Y el grumete se movía violentamente, jugaba con las sabanas mientras aguardaba que el Señor Morfeo le dominara. Pero parecía, que el duelo era desigual, que algo no estaba bien… y en la cabeza del joven se sucedían a gran velocidad miles de pensamientos.

Le daba vueltas a la conversación que había tenido con dos viejos amigos; Que mágicos eran los viejos tiempos; los días de vino caro, de maravillosos cuentos, grandes batallas, increíbles hazañas… aquellos en los que el agua sabía a vino, y el vino a elixir… y parecía que no era tan difícil multiplicar panes y peces…. y que los sueños llamaran a su puerta.

Era una de esas noches frías… en las que las farolas parecían no querer encenderse, en las que los viejos gatos intentaban resguardarse del frío como podían, en las que las sombras huían de sus dueños… mientras que las estrellas no se atrevían a salir…

El amanecer parecía mas lejano que nunca, porque el sol, rumoreaban los viejos del lugar; había huido muy lejos de allí… lo suficiente para que nadie lo encontrara, o eso decían. Era una situación curiosa; algo así como si un director de orquesta, asustado por lo mucho que desafinan sus músicos, hubiera echado a correr…

Y el joven aprendiz de marinero, enfrascado en sus dulces recuerdos, inquieto, nervioso… decidió levantarse. Fue a la "cocina" a beber un vaso de agua. Mientras mataba su sed, no podía dejar de pensar en su particular malecón de las horas perdidas y en encontrar la llave del baúl de los sueños oxidados.

Y eso a pesar de que algunos afirmaran que esa llave en realidad no existía; Decían que solo se trataba de un recuerdo vago de algo que nunca había sucedido, de alguna extraña especie de ilusión de esas que uno tiene cuando es muy niño.

La única luz que se divisaba en cielo, era la de los relámpagos… pero estos parecían ya viejos… como si no tuvieran la energía de antaño, y no fueran capaces de iluminar las caras de los pocos gatos que buscaban cobijo en esa oscura noche de invierno. Y tampoco tenían ya el suficiente brío para iluminar los castillos de cajas de cartón que levantaron un día sus dueños.

Malos tiempos para los buscadores de oro, para los humildes marineros… que no eran capaces de atisbar ningún faro, y ahora se preguntaban en silencio si quizás no hubiera sido mejor haber vuelto hace mucho tiempo al muelle desde donde zarparon… o ni tan siquiera haber empezado la travesía, y así, más cómodos, ver como eran otros los que naufragaban. Quizás el barco no era tan grande como pensaban cuando zarparon… más ahora, que todo parecía más grande, que los charcos se habían convertido en mares, y los mares se habían transformado en inmensos océanos….

Y el muchacho seguía allí, recordando los días de vinos y rosas, pensando en que todo era incertidumbre… nada estaba claro en esa extraña noche de tormenta en alta mar. Qué lejos quedaba ese puerto desde donde había partido… y a saber si encontraría algún día unos nobles marineros que le ayudasen a izar la vela…

En fin, era hora de volver a la cama. Y de soñar con preciosas princesas y extraordinarios magos inmortales. De imaginar como seria la resaca de los sueños. Quizás al día siguiente el sol brillara más alto que nunca en alta mar. Nunca se sabe que depara el mañana… Con esa esperanza se acostaba el grumete.
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