He estado unos días en Murcia, de “investigación”. Sí, la historia es que estoy matriculado en la licenciatura de Periodismo en la Universidad de Murcia, pero como vivo a casi 200 kilómetros de distancia nunca había ido a clase.
Así que, como andaba muy perdido con la carrera, decidí hacer acto de presencia en la facultad. El domingo me instalé en el piso de dos solidarios amigos, en pleno centro de Murcia, y desde esta “base de operaciones” fui a clase el lunes y el martes.
La “movida” fue importante cuando a media mañana del lunes me presenté en el campus universitario donde estaba mi facultad. La verdad es que ni sabia donde estaba ésta, ni donde se situaba mi clase, ni que horarios tenia mi carrera, ni por supuesto conocía a mis profesores y compañeros de clase… así que mi “modus operandi” fue el siguiente: Interrogar a todo “ser vivo” que anduviera por la zona.
Tras dos horas de “paseo” dando vueltas perdido por el campus y los pasillos de la facultad, y después de haber preguntado a medio centenar de personas (lo que me permitió constatar lo amables que son los murcianos) conseguí el objetivo: Llegar puntual a clase de una asignatura de la que estaba matriculado. Una vez allí, lo primero que me llamó la atención fueron mis compañeros de clase, o mejor dicho “compañeras”: Más del 80 por cierto (sin exagerar) eran chicas… hasta el extremo de parecer aquello casi una clase de “Magisterio infantil” ó “Enfermería”.
Tres horas después volví a “mi base de operaciones”, y allí comí en compañía nuevamente de mis dos amigos. En plena comida, contando anécdotas de mi “mañana”, les conté lo de mis “compañeras” y así surgió uno de nuestros clásicos debates: ¿Hay carreras de hombres, y carreras de mujeres?… ¿existen diferencias cerebrales entre los dos sexos?… ó ¿todo se reduce una cuestión cultural?
En fin, lo cierto es que esta cuestión la he discutido cientos de veces con otras personas, incluso la he planteado en varias ocasiones en este mismo blog. Y la verdad es que seria absurdo negar que es un tema complejo, más ahora, con todo ese culto a “lo políticamente correcto” y con toda la discusión acerca de la igualdad de género.
En este momento de mi vida, mi opinión es la siguiente; Por supuesto, que hay muchas diferencias que son culturales, que están relacionadas con la educación diferenciada que se les da a unos y a otros. Llegados a este punto, seguro que se les viene a la cabeza lo de la habitación del niño pintada de azul y la de la niña de rosa, o eso de los coches para ellos, y las muñecas para ellas…
... Pero, en mi humilde opinión, lo innato creo que juega un papel importante. Porque las diferencias entre nosotros no se limitan solo a los órganos sexuales, o a nuestras distintas condiciones físicas… sino que pienso que hay más diferencias… y eso no nos hace mejores a unos ó a otros, sino simplemente diferentes. Que seamos distintos, no quiere decir que no tengamos que tener los mismos derechos. Lo uno no quita lo otro.
En este sentido, ayer cuando llegué a mi casa, me puse a buscar que decían al respecto los científicos. Y eso que yo con la ciencia soy un tanto escéptico, harto de estos supuestos eruditos que lo saben todo, que juegan a ser dioses.
Así que, como andaba muy perdido con la carrera, decidí hacer acto de presencia en la facultad. El domingo me instalé en el piso de dos solidarios amigos, en pleno centro de Murcia, y desde esta “base de operaciones” fui a clase el lunes y el martes.
La “movida” fue importante cuando a media mañana del lunes me presenté en el campus universitario donde estaba mi facultad. La verdad es que ni sabia donde estaba ésta, ni donde se situaba mi clase, ni que horarios tenia mi carrera, ni por supuesto conocía a mis profesores y compañeros de clase… así que mi “modus operandi” fue el siguiente: Interrogar a todo “ser vivo” que anduviera por la zona.
Tras dos horas de “paseo” dando vueltas perdido por el campus y los pasillos de la facultad, y después de haber preguntado a medio centenar de personas (lo que me permitió constatar lo amables que son los murcianos) conseguí el objetivo: Llegar puntual a clase de una asignatura de la que estaba matriculado. Una vez allí, lo primero que me llamó la atención fueron mis compañeros de clase, o mejor dicho “compañeras”: Más del 80 por cierto (sin exagerar) eran chicas… hasta el extremo de parecer aquello casi una clase de “Magisterio infantil” ó “Enfermería”.
Tres horas después volví a “mi base de operaciones”, y allí comí en compañía nuevamente de mis dos amigos. En plena comida, contando anécdotas de mi “mañana”, les conté lo de mis “compañeras” y así surgió uno de nuestros clásicos debates: ¿Hay carreras de hombres, y carreras de mujeres?… ¿existen diferencias cerebrales entre los dos sexos?… ó ¿todo se reduce una cuestión cultural?
En fin, lo cierto es que esta cuestión la he discutido cientos de veces con otras personas, incluso la he planteado en varias ocasiones en este mismo blog. Y la verdad es que seria absurdo negar que es un tema complejo, más ahora, con todo ese culto a “lo políticamente correcto” y con toda la discusión acerca de la igualdad de género.
En este momento de mi vida, mi opinión es la siguiente; Por supuesto, que hay muchas diferencias que son culturales, que están relacionadas con la educación diferenciada que se les da a unos y a otros. Llegados a este punto, seguro que se les viene a la cabeza lo de la habitación del niño pintada de azul y la de la niña de rosa, o eso de los coches para ellos, y las muñecas para ellas…
... Pero, en mi humilde opinión, lo innato creo que juega un papel importante. Porque las diferencias entre nosotros no se limitan solo a los órganos sexuales, o a nuestras distintas condiciones físicas… sino que pienso que hay más diferencias… y eso no nos hace mejores a unos ó a otros, sino simplemente diferentes. Que seamos distintos, no quiere decir que no tengamos que tener los mismos derechos. Lo uno no quita lo otro.
En este sentido, ayer cuando llegué a mi casa, me puse a buscar que decían al respecto los científicos. Y eso que yo con la ciencia soy un tanto escéptico, harto de estos supuestos eruditos que lo saben todo, que juegan a ser dioses.
Lo cierto es que Eduardo Punset, polifacético divulgador científico español, afirma que “El cerebro tiene sexo” y que “hay investigaciones que dan un paso más allá y encuentran un componente biológico, incluso genético, que hace que el cerebro tenga un sexo específico”.
Punset también dice que el consenso científico en torno a la diferencia entre mujeres y hombres “se inclina por una interacción entre la cultura y la biología: Sería absurdo negar el impacto cultural, pero tampoco debe olvidarse lo innato”.
Este divulgador va más allá incluso y afirma que ”los científicos han encontrado pruebas de que las diferencias están presentes desde el nacimiento del bebé”; Veinticuatro horas después del parto -cuando no ha habido tiempo para que impacte la cultura-, ya se han encontrado respuestas distintas a ciertos estímulos. Si se les colocaba en el campo de visión una cara humana y un móvil mecánico, la mayoría de los niños varones optaba por fijar la atención en el móvil, mientras que las niñas tendían a mirar la cara.
Para acabar dejo una imagen cómica acerca de los estereotipos clásicos “hombres vs mujeres”. En fin, el debate esta abierto; ¿Qué opinan ustedes? Espero sus comentarios.



