“Tengo el placer de inaugurar hoy, el blog la bombilla perdida”. Con estas palabras arrancaba esta humilde bitácora, el 26 de abril del 2010. Durante varios meses, no le dije a nadie de la existencia de este blog, así que prácticamente era yo el único visitante de “la bombilla perdida”.
Pasados unos meses, un amigo, “googleando”, descubrió este rincón, y poco a poco fueron conociéndolo más amigos… hasta que, a finales de septiembre del año pasado (unos seis meses después de su creación), decidí dar a conocer la existencia de este blog.
Viendo el camino recorrido, la verdad es que me sorprendo a mi mismo; Creo que nunca hubiera imaginado, que llegaría a las 40 entradas publicadas; Y ni mucho menos, pensaba que podría alcanzar las 90 páginas de Word escritas (la extensión total de los 40 artículos publicados en esta bitácora).
Así que éste menda que hoy vuelve a escribir, les anima a que no tengan miedo, a que si piensan que tienen cosas que decir, lo hagan… y es que nunca fue tan fácil tener un rincón donde compartir opiniones y puntos de vista con amigos, conocidos y fieles de la blogosfera. Y lo mejor, en mi opinión: Tener un blog, es la mejor de las “excusas” para mantener el contacto con viejos amigos y compañeros que uno no tiene la oportunidad de ver mucho, pero con los que gracias a tener una bitácora, puede intercambiar impresiones que van más allá del clásico y manido ¿Qué tal? ó ¿Cómo te va?... Y solo por eso, ya merece la pena haber creado “la bombilla perdida”.
En fin, me prometí a mi mismo hace unas semanas, que intentaría ser menos pesado, y escribir entradas más cortas. Así que voy directamente al grano; A pesar de que considero a “la bombilla perdida” un autentico cajón de sastre, en el que tienen cabida los más variados asuntos, hay una serie de temas comunes que se repiten, y que configuran la verdadera identidad de “la bombilla perdida”. Hagamos un repaso rápido a estos “siete pecado capitales”:
- La amistad: En mi opinión, una de las cosas más importantes de la vida, y así lo he reflejado en este blog; Artículos como “Amigos para siempre”, “Amistades de cine”, o “Esa cosa”, tratan directamente este asunto.
- El cine: Una de mis más grandes pasiones. La mayoría de los artículos contienen referencias cinéfilas; Por ejemplo, muchos de los títulos de las entradas remiten a películas (“La noche es más oscura justo antes del amanecer” es una frase extraída de “El caballero oscuro” de Christopher Nolan, ó “Ana Obregón, el síndrome de Benjamín Button y los Malditos Bastardos”, hace referencia directa a las películas del mismo nombre de David Fincher y Quentin Tarantino). Así mismo, en “la bombilla perdida”, menciono, casi sin darme cuenta, algunas de mis películas favoritas: “Uno de los nuestros”, “Forrest Gump”, “Cadena Perpetúa”, “Que bello es vivir”, “Big Fish”, “El Sexto sentido”, etc.
- Las mujeres: A veces nos dan dolores de cabeza, en otras ocasiones nos quitan el sueño… pero al fin y al cabo ¿Qué íbamos a hacer en este mundo sin ellas? La verdad, es que inspiran directa o directamente muchas de estas 40 entradas; “Mujeres y hombres y viceversa”, “Conversaciones de humo y cerveza" (los dos volúmenes) o “El placer de ser infiel”, son un claro ejemplo de ello.
- Las redes sociales: El lugar virtual donde he pasado, desgraciadamente, más horas de las que debería. Pues sí, en el mundo moderno, la cosa va de perfiles, etiquetas y botones de inicio. He expuesto mi punto de vista acerca de este tema, en “Tuenti y los diez grandes enigmas de la humanidad” ó “Viva el capitalismo”.
- La vida universitaria: Otro de los temas clásicos de la “bombilla perdida”. Seis años de mi vida entre residencias, botellones, bibliotecas, fotocopisterias y más botellones ¿Cómo no iba a hablar de ello? Artículos como “El botellón, la noche universitaria y sus diez personajes autóctonos” ó “El hombre que descubrió la respuesta… “, dan constancia de mi paso por la facultad (aunque no fuera, precisamente, un “fanático” de ir a clase).
- La noche: Desde que me fui “de casa” con 18 años, he pasado muchas más horas despierto de noche que de día. Tanto es así, que prácticamente todos los artículos publicados en esta bitácora han sido escritos entre las 3 y las 6 de la mañana. Entradas como “Para aquellos que sintonizan teletecho”, ó “Y pasaron 133 largas noches…” dan fe de ello.
- Los recuerdos y el paso del tiempo: Soy un nostálgico, de esos que si uno “les da coba”, no pueden evitar contar de vez en cuando alguna “gloriosa batallita” del pasado, a lo Ted Mosby en “Como conocí a vuestra madre” (pobres hijos…).
En fin, espero no haber sido muy pesado con este psicoanálisis “bloguero”. Solo me queda dar las gracias desde aquí, a todas las personas que han leído en alguna ocasión “la bombilla perdida”; Si han llegado hasta aquí, gracias una vez más, por soportar las “pequeñas tonterías” que he escrito en esta humilde bitácora. ¡Un saludo a todos!