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viernes, 6 de noviembre de 2009

Esquivando a Doña Pereza...

Doña Pereza me la ha vuelto a jugar. Durante 14 días me ha impedido escribir, en el transcurso de dos largas semanas se ha apoderado de mi… menos mal que he logrado huir de ella… que la he conseguido engañar por enésima vez, un rato al menos… y aquí estoy de vuelta, hasta que ella me vuelva a encontrar… hasta que imponga nuevamente su cruel ley, y vuelva a caer en sus sucias garras.

Más de 300 horas de abstinencia bloguera, gastadas principalmente en interminables y noctámbulas sesiones cinéfilas. Y es que además de recordar mis días de vinos y rosas en Alicante, he tenido el placer de compartir estas dos semanas con gente como Kirk Douglas, Gregory Peck, Marilyn Monroe, Dustin Hoffman, Clark Gable o John Wayne. En fin, buena compañía…

Y siendo más prosaico, y como continuación de la entrada anterior, voy a seguir charlataneando sobre la violencia en los medios, la televisión y todo ese circo. Porque si de algo tengo tiempo, es de ver en la televisión “las Noticias”, esos mal llamados telediarios… así que, a estas alturas, ya me sé de memoria como un mafioso le vuela la cabeza a un napolitano en plena calle, o también me conozco al dedillo el relato del psiquiatra “tajao” que descuartiza a una joven enfermera…

Pero, visto lo visto… ¿de verdad hace falta que sepamos todo esto?... Que conozcamos con mil y un detalles todas estas historias, con repeticiones a cámara lenta “de la jugada”, con explicitas descripciones cuanto más truculentas mejor… Como si el asunto fuera demostrar quien es capaz de regodease más en nuestros instintos más básicos, en lo peor de nuestra condición humana…

Lo cierto es que poco queda ya de los añejos “informativos”, que ahora se han reconvertido en verdaderos carruseles centrados en tragedias y masacres… en los que el “Don Vito” de turno, la reencarnación sofisticada de “Jack el destripador” o el “Hannibal Lecter televisivo”, comparten protagonismo con ídolos futbolísticos o con alguna sucedánea de supermodelo.

Pero aquí, a diferencia de las películas, no conocemos a sus alter-egos… no nos presentan a ningún abogado como el Atticus Finch de “Matar a un ruiseñor”, ni a alguien como el “Coronel Dax” de “Senderos de Gloria”, ni tan siquiera a un vecino como el George Baley de “Qué bello es vivir”.

Y con esto quiero decir, que los héroes de película, de película son… pero que el mundo esta lleno de heroes anónimos, que probablemente no salven el mundo en cada acción, pero que quizás... luchan, sudan, lloran, se sacrifican, o miran las estrellas… todo por cumplir un sueño, o por lograr que sus hijos tengan un futuro mejor que el de ellos…

Hace 2.000 años para ver muerte y sangre había que ir al coliseo. Ahora no hace falta salir de casa, tranquilamente, mientras comemos en nuestro salón, a la vez que degustamos un buen pollo frito o unos sabrosos macarrones… podemos disfrutar de una buena sesión de desgracias, penurias, masacres y matanzas ajenas. Y todo esto servido por alguna periodista talentosa y de buen ver. Que más se puede pedir.

En fin, quizás la respuesta está en que el ser humano, como buen amante de lo ajeno, necesita ver la tragedia del “vecino” para darse cuenta de que su propia existencia, al fin y al cabo, no es tan desgraciada.

jueves, 22 de octubre de 2009

Acerca de "Saw VI", la "carroña televisiva", y un jurado "fumeta"

Semana tranquila esta que llevo. La estoy aprovechando para ponerme al día con mi recién estrenada segunda carrera, reengancharme al “chapurreo” de guitarra (no se me ocurre mejor manera de calificar mi relación con este instrumento…), volver, tras un breve paréntesis, al deporte y a las popularmente conocidas “agujetas”… así como para hacer acto de presencia en la escuela oficial de idiomas, con el eterno propósito de subsanar de una vez por todas mi eterna asignatura pendiente: El idioma de Shakespeare.

En fin, escribo esta entrada mientras consulto las ediciones digitales de los principales diarios españoles, y allí encuentro una noticia bastante sorprendente: “Saw VI solo se podrá ver en cines porno” titula “El país”, mientras cientos de comentarios se suceden al respecto: Los mensajes de los que apoyan la medida, los que hablan de censura, las personas que creen que se trata de una nueva maniobra del Ministerio de Cultura para eliminar competencia al cine español…

Lo cierto, es que esta calificación X, reservada en España a films de contenido pornográfico o que hagan explicita apología a la violencia, no permitirá (si el Ministerio de Cultura se mantiene “en sus trece”) que “Saw 6” sea exhibida en cines “normales”. Su distribución se verá limitada a cines X, muy escasos en España, y centrados principalmente en la exhibición de películas del tipo de “Arma rectal”, por poner un solo ejemplo. En este sentido, la distribuidora del film ¡ojo al dato! Disney, ya ha afirmado que si no se cambia la calificación, retirará el film de las pantallas españolas.

Queda claro que la saga “Saw”, en opinión del que escribe un mero subproducto intrascendente de muy cuestionable calidad cinematográfica, siempre se ha caracterizado por sus altas dosis de truculencia y violencia gratuita. Pero, a decir verdad, y a día de hoy, no comprendo lo que ha podido ver el Ministerio de Cultura Español de especial en esta nueva entrega, para cambiar la calificación (la clásica de “no recomendado para menores de 18 años”) que recibieron en España las cinco películas anteriores de la saga. Máxime, cuando en Estados Unidos, bastante más restrictivos en esto de la calificación por edades, ha sido marcada como "R", es decir, los menores tendrán que ir acompañados de un adulto si quieren poder acceder a la sala.

Ademas, en lo que va de año se han estrenado en los cines españoles, sin problemas, películas como “Anticristo” del gafapastoso Lars Von Trier, con brutales escenas como una mutilación de clítoris en primer plano, o “Mentiras y gordas”, verdadera deformación de la realidad social española, que presenta a los jóvenes de este país como auténticos maniacos sexuales enganchados a todo tipo de estupefacientes. Para más inri, nos encontramos con que la máxima responsable del actual Ministerio de Cultura, alias “la Sin-descargas”, en el colmo del esperpento, fue una de las guionistas de este último film.

Y, tampoco cabe olvidar donde pasa todo esto; España, un país en el que los niños y niñas comen y cenan a la vez que “disfrutan”, por llamarlo del alguna manera, de auténticos carruseles “monotematizados” en desgracias, masacres y matanzas… sucedáneos de lo que algún día fueron serios telediarios.

Estos mismo críos que tienen que aguantar las delirantes conversiones entre Jorge Javier Vázquez (flamante “Premio Ondas” al mejor presentador) y Karmele Marchante acerca de vibradores y demás artilugios erótico-festivos. Todo esto, como no podía ser de otra manera, en pleno horario de protección infantil, a las 5 de la tarde. Sin comentarios.

Y mientras sucede esto, millones de menores “en edad del pavo” siguen culebrones adolescentes tan grotescos y denigrantes como “Física o Química”, para colmo de males, también ganadora del susodicho “Premio Ondas”, esta vez a la mejor serie. Llegados a este punto, me gustaría saber de una vez que fuman los señores que otorgan este tipo de premios…

Visto lo visto, quizás sea este el momento oportuno para hacer un profundo examen de conciencia, y plantearnos de verdad que tipo de medios de comunicación y sociedad queremos. Así que ya que el Ministerio de Cultura se preocupa ahora por los contenidos a los que todos estamos expuestos, que se dedique a visionar algunos contenidos televisivos y cinematográficos destinados al gran público, en vez de “meter sus narices” en inofensivos subproductos comerciales.

Al fin y al cabo, quienes si que son censurables de verdad…y hasta dignos, sin duda, de ser quemados ¡ellos si! por la vieja inquisición, son toda esa banda de buitres carroñeros conocidos popularmente como “periodistas del corazón”… Ellos, y el jurado “fumeta” de los “Ondas”, esos señores que han premiado a Jorge Javier Vázquez y a la grotesca serie “Física o Química”…
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