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sábado, 17 de septiembre de 2011

"Cuando sabíamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas"

El otro día caminando por las calles de Valencia leí en una frase escrita en un muro, que me hizo pensar, y que he decidido utilizar como título de este artículo: "Cuando sabíamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas".

Tengo 25 años y la mayoría de mis amigos también ronda esa edad (un año arriba, un año abajo). Lo digo, porque hace unos pocos años, a mi edad uno ya sabía... o por lo menos pensaba que ya sabía "lo que quería ser de mayor"; Hablo de esas cosas tales como donde iba a vivir, en que iba a trabajar o con quien había decidido compartir su vida... porque a mediados de la veintena, era normal eso de estar casado, tener un piso en propiedad (eso sí, con una hipoteca de mil demonios), tener un contrato indefinido o incluso tener un hijo. Puede parece sorprendente, para nosotros, los veinteañeros de hoy en día, pero esto era así. 

Nosotros, para bien y para mal somos distintos a las generaciones que nos han precedido. Muchos de nosotros "no sabemos que queremos ser de mayores".... e incluso, no tenemos muy claro eso de si "queremos ser mayores". No, por lo menos así; sin un mínimo de oportunidades, sin un contrato decente, sin la independencia económica que nos ofrece un salario más o menos aceptable... con la incertidumbre de vernos obligados a hacer la maletas en cualquier momento y vernos así condenados a un destierro forzoso lejos de nuestro Patria... Porque esta muy bien eso de "ver mundo" y vivir en otros países, pero no cuando se convierte en la única opción... 

Hemos pasado del patio del colegio a la cola del Inem... y en esta gélida noche de crisis, nos ha tocado navegar por un frió e inmenso océano, que en aquellos días "de vinos y rosas", nos parecía algo así como un charco provocado por una inofensiva tormenta de verano.

Nos equivocamos, la intrascendente tormenta se convirtió en diluvió... y los capitanes de barco en temerosos grumetes. Los príncipes se transformaron en sapos, los gatos en tigres... y los valerosos soldados de la vida se baten ahora en retirada, agitando una bandera blanca, perdidos todos, entre ninguna parte y el olvido.

Solo queda la esperanza de encontrar nuestra particular Arca de Noé que nos lleve a buen puerto. Que nos dirija hacia esas luces que se ven a lo lejos, pero que parecen, hoy más que nunca, que no son de este mundo. Como tampoco lo son, esas estrellas que a veces parece que cuelgan en el cielo, como si estuvieran sujetas por invisibles hilos. ¿De que material estarán hechos los hilos que las sostienen?...

Me pregunto si, quién sabe, algún día esas estrellas que brillan encima de nuestras cabezas, a la vez tan lejos y tan cerca, cansadas de centellear en solitario... se apiadaran de nosotros tirándonos una cuerda con las que poder subirnos a ellas. Quizás las estrellas conozcan las soluciones a nuestras preguntas, y nos susurren al oído las respuestas, y así sepamos de que material están hechas los hilos que las sujetan. Supongo que de la misma materia que los frágiles hilos que sujetan nuestra vidas y sueños, porque ya se sabe eso de... "que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".    

martes, 29 de septiembre de 2009

"El botellón", la noche universitaria, y sus diez personajes autóctonos

Como buen recién licenciado que soy, en mis cincos años de estudios en Alicante he asistido a unas cuantas “fiestecillas universitarias”. Muchas de estas (por no decir, la mayoría) arrancan con el polémico y maldecido “botellón”.

A mí, en cambio, “el botellón”, entendiendo que genere malestar por el ruido y suciedad que provoca, me resulta hasta simpático. O por lo menos me parece mejor, que esa parte de la noche que se centra en una de esas tantas discotecas de música estrambótica en la que te tienes que dejar la voz para hablar con alguien a quien tienes a veinte centímetros…

Además, para mí, lo mejor de la noche son todos esos personajes sui generis (en realidad, los auténticos almas de la fiesta) que pululan por los distintos botellones y zonas de marcha universitaria… Y es por eso (y también como gran aficionado a la elaboración de listas de cosas sin importancia) qué, a modo de homenaje, voy a enumerar a todos estos personajes que hacen que la noche universitaria sea más entretenida. Veamos:


- “EL RELACIONES PÚBLICAS”: Un clásico de la noche, suele ser hombre, e ir vestido con camisa. Como si de un personaje de la farándula o de una estrella de rock se tratara, su noche se centra básicamente en saludar a diestro y siniestro a toda persona que pasa por allí.

- “EL COLEGA”: Este personaje suele ir siempre con un par de copas de más, y dedica su noche a saludar muy efusivamente a todos sus conocidos… pero lo hace de una forma un tanto peculiar; Chocando, abrazando y dando las mano con toda sus fuerzas a todo el que vea… de hecho, no es raro acabar con alguna lesión tras el paso de tan singular personaje…

- “EL CULTURETA”: ¿Cansado de los viejos temas de conversación de siempre? ¿Le parecen demasiado superficiales los “botellones”? Si la respuesta es afirmativa, solo tiene que encontrar a este entrañable personaje. Y es que “el cultureta”, es capaz, sin pestañear, de filosofear de temas tan diversos y variados como, por ejemplo; la verdadera belleza del trasero femenino, el final del quinto episodio de la “Guerra de las Galaxias” o la existencia de Dios.

“EL LADRÓN”: Siempre esta al acecho. Aprovecha cualquier descuido para hacerse con una botella de alcohol ajena. Si alguien le descubre, siempre negará los hechos aludiendo a su entredicha honradez.

“EL SANO”: Este personaje es abstemio por principios. Se trata de un autentico héroe de la noche, y su descripción suele coincidir con la de una persona tranquila y sosegada capaz de aguantar el hecho de verse involucrado en cualquier situación problemática provocada, normalmente, por sus amigos en estado de embriaguez.

“EL PISTOLERO”: Uno de los clásicos por antonomasia de estos “saraos”. El “pistolero” siempre esta allí dispuesto a camelarse a cualquier moza que merodee por la zona. Su comportamiento en la noche varía, y se podría decir que utiliza lo que se conoce en las facultades de periodismo como “la pirámide invertida”. Aplicado al mundo del “ligoteo”, significa, que estos tipos empiezan la noche disparando a aspirantes a top-model, para ir posteriormente, y a medida que pasan las horas, centrándose en chicas menos agraciadas físicamente…

“LAS MUJERES-KODAK”: En algunos casos parece que la cámara de fotos se haya integrado en el brazo de estas féminas para acabar formando una nueva extremidad. Básicamente, dedican la noche a hacer fotos a todo lo que se mueva, para después colgarlas en alguna red social de actualidad.

“LA GUAPA”: Merecería un reportaje aparte. Es complicada de ver, ya que siempre está rodeada de una amplia cantidad de hombres que le sirven de improvisado perímetro de seguridad. Lo cierto, es que para hablar con “la guapa” hay que pedir turno, al más puro estilo “carnicería de barrio” (esas que tienes que coger un ticket y hacer pacientemente la cola antes de ser atendido). Si uno deja pasar la hora punta, y se dispone a abordarla, corre el peligro de que la susodicha “guapa” pueda haber desaparecido del lugar, en una especie de variante urbana del conocido como “síndrome de Cenicienta”.

“EL POLEMICO/A”: Aprovecha la confusión de la noche y la desinhibición de las copas para crear polémica. Suele ponerse trascendental y recrimina a sus victimas por alguna frase o acción que hayan hecho o dicho en el pasado. Dentro de este tipo, hay una variante más violenta, que se centra principalmente en la intimidación física.

“EL FUMETA”: Clásico de entre los clásicos, suele estar de “buen rollo” y conversar de forma tranquila y apacible con quien se le acerca. En muchas ocasiones, “el fumeta” se coloca en una posición estratégica que le permita sentarse o moverse con facilidad.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Ana Obregón, el síndrome de Benjamin Button, y los Malditos Bastardos

Un irresponsable hedonista interesado únicamente en el sexo y en consumir drogas a todas horas, un vago que se tira todo el día en el sofá sin hacer absolutamente nada de provecho, un vándalo cuyo pasatiempo favorito es quemar coches y tirar piedras a la policía, un iletrado que no sabe escribir una frase sin hacer un mínimo de cinco faltas garrafales de ortografía, un superficial “viva la vida” preocupado principalmente por su físico, un delincuente maltratador de madres… así soy… o mejor dicho, así me describen los grandes medios de comunicación de este país…

Y todo esto, por un solo hecho: El de tener 23 años y haber nacido a mediados de los años 80. Resulta muy curioso todo esto: Por un lado, la juventud se ha convertido en un valor capital en la actual sociedad en la que vivimos, hasta el punto de rivalizar en importancia con los tres grandes valores “de toda la vida” (ya saben… aquello de “amor, dinero y salud…”).

Pero por otro, y paralelamente a la glorificación de cincuentañeras con complejo de barbie adolescente, y setentañeros con síndrome de Benjamín Button… el que es joven biológicamente (habrá que llamarlo de algún modo, entre tantos fans de Peterpan…) es machacado sin piedad por el mero hecho, paradójicamente, de ser joven.

En otras palabras, la situación es la siguiente; Si eres una de esas tantas imitadoras de Ana Obregón, enganchadas al botox, a la discoteca, a la lencería de estudiantes de instituto con acné, a la dieta de la alcachofa y a la minifalda… eres la “repera”… y lo eres sin importar si eres una buena madre o si haces algo de interés en la vida, aparte de imitar los modelitos de las amigas de tu hija…

En cambio, si de verdad tienes 20 años, huy, huy… malo, malo… solo eres unos de esas “balas perdidas” que se dedicar a pulular por la calles con el único propósito de traficar estupefacientes y quemar coches…

Y aquí es cuando llegamos al súmmum del mal: El botellón. Sí, si… para los medios de comunicación el botellón no es otra cosa que la representación fidedigna y real de cómo son los malditos bastados (como diría Tarantino), o lo que es lo mismo, los jóvenes de hoy en día.

No importa aquí, que el principal propósito del “botellón” sea solo el de intercambiar unas simples conversaciones centradas en la cotidianidad, o el hecho de que las calles nos den cobijo de unos empresarios sin escrúpulos que no dudan en envenenarnos con su “garrafón” con tal de maximizar sus beneficios… tampoco merece la más mínima reseña el hecho de que los vándalos sean solo una ínfima parte de los millones de jóvenes españoles…

Tampoco importa que seamos la generación del paro… que hayamos crecido en el boom de una sociedad post-capitalista aferrada a lo material, en el seno, muchas veces, de familias totalmente disfuncionales interesadas únicamente en el trabajo y en ganar la máxima cantidad de dinero posible… con el único fin de comprarse (con la ayuda de una hipoteca) un BMW… y así poder aparentar ante todo el vecindario…

Pero todo eso no es importante. Lo que vende es otra cosa: Los jóvenes somos responsables de prácticamente la totalidad de los problemas de este país. Y sí, el botellón los hemos inventado nosotros… al igual que el alcohol, el tabaco, las drogas duras, las guerras, la delincuencia… de todo somos responsables…

En fin, lectores, no se que hago escribiendo aquí… me voy ya, que como buen joven, he quedado con un amigo para darle una paliza a algún vagabundo… intentaré no cansarme mucho, porque esta noche he quedado con otro colega para entretenernos un rato quemando coches… en fin.. Es que somos jóvenes… que le vamos a hacer…no tenemos remedio…

sábado, 8 de agosto de 2009

Nativos digitales vs inmigrantes digitales

Hoy voy a hablar de dos conceptos que nos pueden ayudar a entender la creciente influencia que tiene Internet en la sociedad:

- Los nativos digitales son las personas que han nacido a partir de los mediados y finales de los 80, y que han crecido respirando electrónica. Crecieron paralelamente al desarrollo de las nuevas tecnologías (Web 2.0, TDT, servicios en el móvil,…), y la televisión “de todo la vida” les parece algo del siglo pasado. No necesitan manual de instrucciones para manejar los más sofisticados aparatos, y tienen una cada vez más patente "conciencia global”, es decir; para esta nueva generación las fronteras físicas tienen cada vez menos importancia...

Genís Roca, socio director de la consultora estratégica Roca Salvatella, conocido además por sus aportaciones sobre el concepto de neutralidad de la red, los define con una serie de características culturales propias, que son las siguientes:

- El dominio de los medios de producción digital.
- El mundo como terreno de juego: Todo se desarrolla a escala global.
- La red como elemento socializador. Incorporan la red como elemento vertebrador.
- Aprenden en red y de la red.
- Dan importancia a la identidad digital...
- Crecen diferente: Lo hacen explorando y transgrediendo.


- Los inmigrantes digitales, en cambio, son aquellas personas nacidas antes de mediados de los 80, en la era pre-digital, por lo que no están tan familiarizados con las nuevas tecnologías, ya que no lo han “mamado”, por así decirlo.

En Internet incluso podemos encontrar algunas de los “tics” que supuestamente tienen. A saber: Imprimir un documento digital para leerlo o corregirlo, llamar a una persona para avisarle o confirmarle que le ha enviado un sms o e-mail, leer el manual de uso de algún equipo antes de usarlo…

sábado, 11 de julio de 2009

Bin Laden y el instituto Zurbarán

El malote que en el fondo es sensible, la pija guay, la hippy que ayuda a todo el mundo, el gay, el inmigrante, el marginado, la facilona, la guapa, la amiga de la guapa, el guaperas, el otro guaperas, el guaperas menos guaperas, el guaperas macarra…

Con el estreno de “Un golpe de suerte” en Telecinco, vuelven a la televisión (si alguna vez se han ido) toda una “colección” de esperpénticos personajes que conforman, sin duda, uno de los mayores clásicos de las parrillas televisivas: Las series para adolescentes.

En este sentido, es admirable la capacidad que tienen los personajes de estas series para afrontar todo tipo de sucesos: Compaginan los estudios y el gimnasio (como es fácilmente deducible), con situaciones límite al más puro estilo James Bond, además de con medio millón de historias de amor, desamor y sexo…

Especialmente destacable es esto último. En lo referido al sexo, en estas series todo vale, no se salva nadie: Con compañeros, amigos, hermanos, padres de los amigos, profesores, señoras de la limpieza, personas que pasaban por allí en ese momento, o si hace falta los abuelos de los amigos…

El que aquí escribe, se plantea que harán los guionistas cuando todos los personajes ya se hayan liado entre sí… aunque en este punto, probablemente se solucionará el problema a base de embarazos… con los cuales alargar la vida de la gallina de los huevos de oro otros tres años más…

Es importante señalar, que el nivel de sofisticación de esta series aumenta cada año. De las inocentes tramas de amoríos adolescentes de las pioneras, se ha pasado a auténticos culebrones que no dudan en mezclar sexo, drogas y más sexo… con extorsiones, chantajes, y homicidios…

A este respecto, cabe preguntarse que será lo próximo que nos tengan reservados los guionistas: ¿Un ataque terrorista? ¿La mafia siciliana extorsionando a los adolescentes? ¿Bin Laden nuevo director del instituto? O quizás sean sectas… o la aparición del espíritu de Michael Jackson para darle un toque sobrenatural al asunto…Viendo el panorama, nada es descartable…

En fin, la verdad es que ejemplos de este autentico subgénero televisivo no nos faltan a lo largo de las últimos dos décadas. De ficción nacional me vienen, en este momento, unos cuantos nombres a la mente: “Compañeros”, “Al salir de clase”, “Nada es para siempre”, “SMS” o las actuales “Un golpe de suerte” y “Física o química”.

Esta última serie se centra en la vida en los institutos españoles… O mejor dicho, la vida en los institutos según los guionistas españoles… A este respecto, y haciéndome eco de la crítica de Favio Rossini en el portal Filmaffinity, es interesante repasar algunos de las “cosas que no pueden faltar en una serie de instituto”:


1- El profesor nunca terminara una clase sin decir "Gorka, puedes quedarte un minuto, que quiero hablar contigo".
2- En la clase como mucho serán 15 alumnos, que el overbooking educativo no queda bien en pantalla.
3- En cada clase habrá un macarra con sus dos secuaces, la hippie activista, la chica guarrilla, el chico sensible al que acusan de homosexual y el inmigrante. Cubrir todos los cliches hará que la serie pueda ser alargada infinitamente.
4- Entre los profesores siempre habrá un estirado que en el fondo tiene buen corazón, un profesor cachas de gimnasia, una profesora que esta buenísima y un profesor progre. Normalmente, el profe progre y el director/a suelen ser familia (opcional)
5- Todos los hijos de los trabajadores del colegio, desde el bedel al director, estudian en el instituto y muy probablemente, irán a la misma clase.
6- El horario de los profesores no es de 8 horas, sino que los alumnos los tienen a su disposición las 24 horas del día. Por supuesto todos saben donde viven y no duraran en ir a visitarles de madrugada, ya que sus problemas no pueden esperar al día siguiente.
7- El instituto tendrá alumnos muy ricos y muy pobres. El pobre que trabaja en la cafetería después de clase y el rico que celebra orgías en su chalet de La Moraleja cuando sus papis se van de casa.
8- Cada profesor tiene un tinglado con algún alumno todas las semanas, que pondrá a prueba su capacidad para la docencia.
9- Es posible que una alumna tenga un coma etílico, sea violada, drogada y maltratada por sus padres todo en el mismo mes.
10- Los actores que encarnan a los alumnos deberán tener un mínimo de 10 años más de la edad de su personaje. En el caso de que un personaje quiera ser estirado para temporadas posteriores, se le hará repetir curso constantemente sin problema alguno.
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