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martes, 29 de septiembre de 2009

"El botellón", la noche universitaria, y sus diez personajes autóctonos

Como buen recién licenciado que soy, en mis cincos años de estudios en Alicante he asistido a unas cuantas “fiestecillas universitarias”. Muchas de estas (por no decir, la mayoría) arrancan con el polémico y maldecido “botellón”.

A mí, en cambio, “el botellón”, entendiendo que genere malestar por el ruido y suciedad que provoca, me resulta hasta simpático. O por lo menos me parece mejor, que esa parte de la noche que se centra en una de esas tantas discotecas de música estrambótica en la que te tienes que dejar la voz para hablar con alguien a quien tienes a veinte centímetros…

Además, para mí, lo mejor de la noche son todos esos personajes sui generis (en realidad, los auténticos almas de la fiesta) que pululan por los distintos botellones y zonas de marcha universitaria… Y es por eso (y también como gran aficionado a la elaboración de listas de cosas sin importancia) qué, a modo de homenaje, voy a enumerar a todos estos personajes que hacen que la noche universitaria sea más entretenida. Veamos:


- “EL RELACIONES PÚBLICAS”: Un clásico de la noche, suele ser hombre, e ir vestido con camisa. Como si de un personaje de la farándula o de una estrella de rock se tratara, su noche se centra básicamente en saludar a diestro y siniestro a toda persona que pasa por allí.

- “EL COLEGA”: Este personaje suele ir siempre con un par de copas de más, y dedica su noche a saludar muy efusivamente a todos sus conocidos… pero lo hace de una forma un tanto peculiar; Chocando, abrazando y dando las mano con toda sus fuerzas a todo el que vea… de hecho, no es raro acabar con alguna lesión tras el paso de tan singular personaje…

- “EL CULTURETA”: ¿Cansado de los viejos temas de conversación de siempre? ¿Le parecen demasiado superficiales los “botellones”? Si la respuesta es afirmativa, solo tiene que encontrar a este entrañable personaje. Y es que “el cultureta”, es capaz, sin pestañear, de filosofear de temas tan diversos y variados como, por ejemplo; la verdadera belleza del trasero femenino, el final del quinto episodio de la “Guerra de las Galaxias” o la existencia de Dios.

“EL LADRÓN”: Siempre esta al acecho. Aprovecha cualquier descuido para hacerse con una botella de alcohol ajena. Si alguien le descubre, siempre negará los hechos aludiendo a su entredicha honradez.

“EL SANO”: Este personaje es abstemio por principios. Se trata de un autentico héroe de la noche, y su descripción suele coincidir con la de una persona tranquila y sosegada capaz de aguantar el hecho de verse involucrado en cualquier situación problemática provocada, normalmente, por sus amigos en estado de embriaguez.

“EL PISTOLERO”: Uno de los clásicos por antonomasia de estos “saraos”. El “pistolero” siempre esta allí dispuesto a camelarse a cualquier moza que merodee por la zona. Su comportamiento en la noche varía, y se podría decir que utiliza lo que se conoce en las facultades de periodismo como “la pirámide invertida”. Aplicado al mundo del “ligoteo”, significa, que estos tipos empiezan la noche disparando a aspirantes a top-model, para ir posteriormente, y a medida que pasan las horas, centrándose en chicas menos agraciadas físicamente…

“LAS MUJERES-KODAK”: En algunos casos parece que la cámara de fotos se haya integrado en el brazo de estas féminas para acabar formando una nueva extremidad. Básicamente, dedican la noche a hacer fotos a todo lo que se mueva, para después colgarlas en alguna red social de actualidad.

“LA GUAPA”: Merecería un reportaje aparte. Es complicada de ver, ya que siempre está rodeada de una amplia cantidad de hombres que le sirven de improvisado perímetro de seguridad. Lo cierto, es que para hablar con “la guapa” hay que pedir turno, al más puro estilo “carnicería de barrio” (esas que tienes que coger un ticket y hacer pacientemente la cola antes de ser atendido). Si uno deja pasar la hora punta, y se dispone a abordarla, corre el peligro de que la susodicha “guapa” pueda haber desaparecido del lugar, en una especie de variante urbana del conocido como “síndrome de Cenicienta”.

“EL POLEMICO/A”: Aprovecha la confusión de la noche y la desinhibición de las copas para crear polémica. Suele ponerse trascendental y recrimina a sus victimas por alguna frase o acción que hayan hecho o dicho en el pasado. Dentro de este tipo, hay una variante más violenta, que se centra principalmente en la intimidación física.

“EL FUMETA”: Clásico de entre los clásicos, suele estar de “buen rollo” y conversar de forma tranquila y apacible con quien se le acerca. En muchas ocasiones, “el fumeta” se coloca en una posición estratégica que le permita sentarse o moverse con facilidad.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Ana Obregón, el síndrome de Benjamin Button, y los Malditos Bastardos

Un irresponsable hedonista interesado únicamente en el sexo y en consumir drogas a todas horas, un vago que se tira todo el día en el sofá sin hacer absolutamente nada de provecho, un vándalo cuyo pasatiempo favorito es quemar coches y tirar piedras a la policía, un iletrado que no sabe escribir una frase sin hacer un mínimo de cinco faltas garrafales de ortografía, un superficial “viva la vida” preocupado principalmente por su físico, un delincuente maltratador de madres… así soy… o mejor dicho, así me describen los grandes medios de comunicación de este país…

Y todo esto, por un solo hecho: El de tener 23 años y haber nacido a mediados de los años 80. Resulta muy curioso todo esto: Por un lado, la juventud se ha convertido en un valor capital en la actual sociedad en la que vivimos, hasta el punto de rivalizar en importancia con los tres grandes valores “de toda la vida” (ya saben… aquello de “amor, dinero y salud…”).

Pero por otro, y paralelamente a la glorificación de cincuentañeras con complejo de barbie adolescente, y setentañeros con síndrome de Benjamín Button… el que es joven biológicamente (habrá que llamarlo de algún modo, entre tantos fans de Peterpan…) es machacado sin piedad por el mero hecho, paradójicamente, de ser joven.

En otras palabras, la situación es la siguiente; Si eres una de esas tantas imitadoras de Ana Obregón, enganchadas al botox, a la discoteca, a la lencería de estudiantes de instituto con acné, a la dieta de la alcachofa y a la minifalda… eres la “repera”… y lo eres sin importar si eres una buena madre o si haces algo de interés en la vida, aparte de imitar los modelitos de las amigas de tu hija…

En cambio, si de verdad tienes 20 años, huy, huy… malo, malo… solo eres unos de esas “balas perdidas” que se dedicar a pulular por la calles con el único propósito de traficar estupefacientes y quemar coches…

Y aquí es cuando llegamos al súmmum del mal: El botellón. Sí, si… para los medios de comunicación el botellón no es otra cosa que la representación fidedigna y real de cómo son los malditos bastados (como diría Tarantino), o lo que es lo mismo, los jóvenes de hoy en día.

No importa aquí, que el principal propósito del “botellón” sea solo el de intercambiar unas simples conversaciones centradas en la cotidianidad, o el hecho de que las calles nos den cobijo de unos empresarios sin escrúpulos que no dudan en envenenarnos con su “garrafón” con tal de maximizar sus beneficios… tampoco merece la más mínima reseña el hecho de que los vándalos sean solo una ínfima parte de los millones de jóvenes españoles…

Tampoco importa que seamos la generación del paro… que hayamos crecido en el boom de una sociedad post-capitalista aferrada a lo material, en el seno, muchas veces, de familias totalmente disfuncionales interesadas únicamente en el trabajo y en ganar la máxima cantidad de dinero posible… con el único fin de comprarse (con la ayuda de una hipoteca) un BMW… y así poder aparentar ante todo el vecindario…

Pero todo eso no es importante. Lo que vende es otra cosa: Los jóvenes somos responsables de prácticamente la totalidad de los problemas de este país. Y sí, el botellón los hemos inventado nosotros… al igual que el alcohol, el tabaco, las drogas duras, las guerras, la delincuencia… de todo somos responsables…

En fin, lectores, no se que hago escribiendo aquí… me voy ya, que como buen joven, he quedado con un amigo para darle una paliza a algún vagabundo… intentaré no cansarme mucho, porque esta noche he quedado con otro colega para entretenernos un rato quemando coches… en fin.. Es que somos jóvenes… que le vamos a hacer…no tenemos remedio…
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