martes, 12 de octubre de 2010

“La noche es más oscura justo antes del amanecer”

La noche tiene algo de mágica… no se si es por las estrellas, allí arriba sobre nuestras cabezas… o por el silencio solo roto por el murmullo de los grillos y el tic tac de un reloj…

Si tuviera que elegir un momento de la noche, me quedaría con los minutos que preceden al amanecer, cuando las sombras lucen más oscuras que nunca… aguardando que el alba se haga dueña de ellas, esperando la dulce melodía que cuchichea la mañana cuando se levanta revoltosa y juguetona arrojando sus primeros rayos de luz.

Es justo cuando la aurora está a punto de llegar... cuando los sentimientos laten más fuertes que nunca, quizás conscientes de que ahora les queda una noche menos. Es la irrebatible dictadura del tiempo, que continua su camino ajeno a todo, como lo hace el camión de la basura que recorre las calles de la ciudad que duerme tras el crepúsculo.

El tiempo, ese invitado tan extraño… cuantas veces hemos intentado detenerlo, como quien hace “autostop” levantando la mano con la inocente ilusión de que alguien decida parar. Pero no, el tiempo pasa de largo… ¿Cómo nos iba a ver si somos tan pequeños para él?... ¿acaso paran los trenes para que suban a ellos las hormigas?

Y cuantas veces hemos querido lo contrario, que el tiempo pase y se lleve nuestros escombros… como quien deja los muebles viejos delante del contenedor, anhelando que el camión de la basura pase y se los lleve a un lugar donde no poder volver a encontrarlos.

En fin, pasan las palabras y por mi ventana la noche se bate en retirada para volver a su madriguera, cansada ya de hacer guardia. Hasta mañana querida noche, descansa en tu madriguera, pero eso sí, prométeme que soñaras con los que mañana te volveremos a rondar en silencio, como siempre lo haces tú con nosotros... con tus fieles amantes. A veces gracias a ti las cosas se hacen más claras.

viernes, 8 de octubre de 2010

Las redes sociales, el extraño síndrome de la "mujer-kodak", y el legendario Barney Stinson

Últimamente estoy bastante ocioso… así que hoy voy a hablar de un tema recurrente en esta bitácora: Las mujeres y las redes sociales. Presten máxima atención, porque la cuestión que hoy voy a plantear es totalmente trascendental: ¿Por qué a las mujeres les gustan tanto las redes sociales? ¿Por qué podemos encontrar en sus perfiles, miles y miles de fotos?¿Por qué en algunos casos extremos parece que la cámara de fotos se haya integrado en el brazo de estas féminas para acabar formando una nueva extremidad?... Y todo eso sin hablar de sus muy extrañas poses que parecen a veces esconder mensajes ocultos difícilmente inteligibles para el resto de la raza humana… En fin, “la bombilla perdida”, en su afán por llegar a la verdad, se ha puesto en contacto con algunos científicos y expertos en la materia (incluido el mismisimo Stephen Hawking... que ha decidido aparcar todos sus proyectos profesionales, para colaborar, en exclusiva mundial, con "la bombilla perdida"). Veamos el resultado de todas estas sesudas investigaciones:


- Las “voces autorizadas” consultadas por este medio, nos hablan, en primer lugar, de “La teoría de las mujeres- coca cola”. ¿Y en que consiste esta teoría? Pues muy simple; según los expertos consultados por esta bitácora, el funcionamiento de algunas mujeres en lo referido a las fotos y las redes sociales, sería muy cercano al de la marca coca-cola en los medios de comunicación: Es decir, como ocurre con esta marca de refrescos, todos sabemos de la existencia de “las mujeres-coca cola"… pero aún así, al igual que hace la marca con sus innumerables anuncios de televisión, a estas mujeres les gusta recordar al resto de la humanidad, de vez en cuando, que siguen estando, por así decirlo, en el mercado (que están vivas, vamos...).

¿Y como lo hacen? Pues colgando en las redes sociales las fotos de sus “últimas hazañas”... Una estrategia que en Marketing se llama “posicionamiento”, y que está dirigida a definir el lugar que ocupa una marca (en este caso una mujer) en la mente del consumidor, lo que constituye la principal diferencia que existe entre esta y su competencia (entiéndase aquí, el resto de mujeres).

- Los expertos también nos hablan de la ya bautizada como “teoría de Belén Esteban y la Campanario”. Para entender esta hipótesis hay que explicar antes un concepto del mundo femenino que me resulta especialmente atractivo y apasionante; Todo buen grupo de amigas tiene su reverso… es decir, otro grupo de féminas rival al que suelen odiar por hechos de vital importancia tales como “que las miran mal”, o que supuestamente “son unas busconas”. Para entendernos, sería algo así como en “La Guerra de las Galaxias” la lucha de los Jedis contra el malvado Imperio, la confrontación en “The Karade Kid” del chaval protagonista con el clan de los diabólicos “Kobras”, o el duelo eterno (que da nombre a esta teoría) entre la pizpireta Belén Esteban y la maquiavélica Campanario.

Lo interesante de todo esto, es que en pleno siglo XXI, la guerra ha llegado a las redes sociales, y los clanes enfrentados utilizan las Web 2.0, ya sea para arengar a sus compinches mediante comentarios elogiosos (la guerra es dura y hay dar moral a las tropas…), o para agregar a “alguna arpía” del clan enemigo, y así poder criticar junto a sus amigas, las sandalias o la falda de la enemiga irreconciliable del grupo rival, eso sí, no sin antes escribirle algún mensaje del tipo ¿Qué tal? (esto último digamos que forma parte de la “liturgia” y es algo así como un ritual; como por ejemplo cuando los luchadores se dan la mano antes de darse estopa, o como cuando Mourinho “calienta” un partido en la rueda de prensa).

- Por último, fuentes bien informadas consultadas por este blog, nos hablan del empleo de diversas técnicas “de guerra”, que son muy utilizadas por las féminas en las redes sociales: Hablamos por ejemplo de la “técnica de la sonrisa Colgate”, que se basa principalmente en la utilización de una sonrisa tipo (hay incluso algunas féminas más sofisticadas, que poseen todo un amplio “arsenal” de sonrisas preparadas para ser lucidas en las fotos de Facebook y Tuenti). ¿Y para que sirve esta técnica? Pues el objetivo es claro; mostrar a las malvadas y ruines archi-enemigas, que son más felices que ellas, y que sus vidas son más interesantes que las de estas supuestas arpías.

Para acabar esta entrada, voy a citar al respecto de este tema, una teoría del genial Barney Stinson de “Como conocí a vuestra madre”: Según sus propias palabras existe lo que podríamos denominar como “El efecto animadoras”, que se produce cuando en un grupo de chicas todas parecen atractivas… pero esto solo da cuando están en grupo, ya que en cambio, si las analizas individualmente pierden mucho físicamente. Esto es también conocido como “El efecto paradoja, el síndrome de la chica de la hermandad” o “La conspiración de las Spice Girls”. En fin, que mejor que unas palabras de Barney Stinson para cerrar esta entrada. Buenas noches queridos amig@s... ¡Y que maravillosas que son las mujeres!

jueves, 7 de octubre de 2010

La pequeña bombilla que nunca olvida y su particular álbum de palabras…

Hace un par de horas, estaba leyendo en Internet algo así como “un manual para hacer que tú blog sea exitoso”. En estos diez mandamientos para alcanzar la gloria en la blogosfera, se hablaba de que había que “ceñirse a un tópico común” y de que “las entradas no debían ser excesivamente largas”.

En fin, la verdad es que este humilde blog se caracteriza por todo lo contrario; Entradas extremadamente largas y densas, y contenidos extremadamente variados que van desde la reflexión casi filosófica hasta el humor más surrealista y a veces casi absurdo. Pero la verdad es que me alegra que este bitácora sea así, porque por encima de todo, este es mi blog, o lo que es lo mismo, el lugar donde comparto mis inquietudes y esperanzas, con todas las personas que me quieran leer.

Y ahora soy más consciente que nunca, que en este año y medio de vida de “la bombilla perdida”, he hablado aquí de las cosas de las que realmente tenia ganas de hablar… sin importarme lo heterodoxo de los contenidos o la frecuencia de las entradas del blog. Y me alegra, porque al fin y al cabo soy una persona bastante poco amante de las fotos, y considero a “la bombilla perdida” mi verdadero álbum de fotos… o mejor dicho, mi “álbum de palabras” de este último año y medio de mi vida.

Bueno, centrándome en el tema que hoy quería tratar, les planteo una pequeña gran cuestión: ¿Quién no se ha levantado una tranquila mañana, y se ha sorprendido al recordar que en el sueño que acababa de soñar (lo sé, parezco ya un gafapastoso utilizando estas expresiones…), aparecía una persona de la que hace 5 o 10 años que no sabe nada?

La verdad es que no deja de ser una sensación extraña, pero que a mi parecer no es más que la constatación de toda una certeza: Nuestro “disco duro vital” guarda una muy completa “base de datos” de todas las personas que hemos conocido… o en otras palabras más sensibles… no olvidamos a las personas que hemos conocido, sino que simplemente nos acostumbramos a vivir sin ellas.

Y en este punto, no solo hablo de nuestros particulares “amores”, porque utilizando un poco el sentido común… ¿Cómo vamos a eliminar de nuestra memoria, por ejemplo, a una persona en la que hemos pensado durante miles y miles de horas de nuestra existencia? Eso es a todas luces imposible, aunque algunos afirmen lo contrario, temerosos quizás de admitir que hay cosas más grandes que nuestra propia voluntad (por muy grande que ésta sea).

Lo cierto, es que a otra escala, también me descubro a veces pensando en personas que dejaron mucho menos huella en mi, pero que allí están, en mi memoria… aunque haya llovido mucho desde la última vez que supe de ellas. En este sentido, en el último año me sucede algo bastante extraño que nunca antes me había sucedido (al menos no tan repetidamente); La mayoría de personas que "descubro" últimamente me recuerdan a otras que ya habia conocido anteriormente… hasta el punto, de a veces visionar en mi cabeza la imagen de mi alter-ego en “50X15: Quien Quiere ser millonario” intentando responder a Carlos Sobera la siguiente cuestión; ¿A quien le recuerda la voz, la sonrisa, los gestos, o la formas de moverse de la persona que acaba de conocer?

En fin, no dejan de ser pequeñas paranoias en mi cabeza, que he sentido la necesidad de compartir hoy con todos ustedes… aunque admito que mi tesis de que “no olvidamos a las personas que hemos conocido” es científicamente débil, porque… ¿Si hemos olvidado a una persona, como nos vamos a acordar de que la hemos olvidado… si tan siquiera nos acordamos de haberla conocido?...

Bueno, voy a “olvidarme” de escribir por unos días, no sin antes citar dos frases cinéfilas muy adecuadas para esta disertación; “Cómo quieres que te olvide si cuando comienzo a olvidarte me olvido de olvidarte y comienzo a recordarte” (de la película Annie Hall, de Woody Allen), y “Y ya no sé si es un recuerdo, o el recuerdo de un recuerdo lo que me va quedando…” (“El secreto de sus ojos”, de Campanella). Buenos noches queridos amig@s, y no olviden a esta pequeña “bombilla perdida”.

sábado, 2 de octubre de 2010

Sobre la misteriosa escalera que separa la vida de los sueños...

Alguna que otra vez he hablado aquí de mis años de peripecias en dos residencias universitarias de Alicante… ¡Que tiempos aquellos!... Y pobres mis hijos y mis nietos, cuando dentro de unos años les martirice contándoles una y otra vez aquellas míticas batallas... pobrecillos, no saben lo que les espera…

En fin, cuento esto, porque hoy voy a presentar aquí un fragmento de un texto que escribí para el acto de apertura del curso de hace dos años, cuando aún era “presidente” (el delegado de alumnos de toda la vida, vamos) de la residencia de estudiantes “Villa Universitaria”.

El fragmento podría, desde luego, haberlo escrito ayer, ya que presenta un tema muy actual en mi vida, y en la de tantos millones de jóvenes y no tan jóvenes; A pesar de estar en posesión (desde la semana pasada) de dos licenciaturas… me veo ante mi un futuro lleno de dudas e incertidumbres, en la que palabra “crisis” resuena una y otra vez en mi cabeza... como lo hacía la inolvidable música de Bernard Hermann en la famosa escena de la ducha de “Psicosis”… En fin, aquí va:



Pero también he de reconocer que a veces estos recuerdos y estos momentos se entremezclan con otros pensamientos y sentimientos negativos. Y eso, a pesar, de que trate de parar los segundos, de que intente degustar cada instante que se cruza en el fugaz tiempo que se hace dueño de estas palabras, hasta que decide dejarlas escapar para que lleguen a vosotros.

Me refiero a esos momentos de incertidumbre, cuando reflexiono acerca de lo que va a ser de mi vida a partir de finales de enero, cuando vuelva de este viaje que me ha llevado bastante tiempo…

Reflexiones que no serán tan distintas a las de otros estudiantes, que cansados de correr en una carrera en las que no son capaces de atisbar la meta… en la pancarta del último kilómetro, o en mitad de carrera… o quizás incluso en su inicio… se preguntan si realmente vale la pena, si quizás no hubiera sido mejor parar en seco hace mucho tiempo… o ni tan siquiera haber empezado, y así, más cómodos, ver como son otros los que estrellan.

Se preguntan si se han hecho dueños de sus horas y su destino, si en estos tiempos en el que el mercado laboral es más oscuro que nunca, en el que los jefes parecen tan distantes, y en el que la palabra crisis resuena con todo su eco, tendrán una oportunidad, tendremos una sola oportunidad, de demostrar que merecemos algo más… más cerca de aquello que algún día soñamos, o imaginamos, y que cada día vemos más lejano, como si entre la vida y los sueños hubieran más peldaños que los de una escalera que se hubiera montado en esta sala y que llevara directamente a la luna.

En esos mismos instantes, cuando parece que nada puede ir peor, cuando te has cansado de correr o de remar, cuando piensas que solo eres un mediocre grumete que no tira hacia delante dándose ya por ahogado… recuerdas que la vida es aprender, que en la universidad te dijeron que las cosas se consiguen con esfuerzo, que cada reloj de cada quien tiene diferente hora, que son demasiados cosas las que escapan a nuestro control… y que el día que acabes la carrera, que acabemos la carrera…el futuro seguirá siendo complicado… como siempre…pero que si de verdad, deseamos con todas nuestras fuerzas un brillante futuro, si de verdad luchamos por lo que es nuestro, si tenemos una actitud positiva, estaremos más cerca de tener esa oportunidad.

El que aquí les habla, espera que el día de mañana, dentro de no demasiado años, algunos de los que estamos aquí como estudiantes… desde otra posición, ya sea como arquitectos, médicos, políticos, abogados, periodistas, empresarios o cualquier otra profesión para los que nos hayamos preparado, podamos escuchar las pequeñas historias de otros estudiantes, que serán, como nosotros ahora mismo, jóvenes e ingenuos… pero de los que ojala… admiremos sus ganas e aprender y su esperanza en el futuro.
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