
Alguna que otra vez he hablado aquí de mis años de peripecias en dos residencias universitarias de Alicante… ¡Que tiempos aquellos!... Y pobres mis hijos y mis nietos, cuando dentro de unos años les martirice contándoles una y otra vez aquellas míticas batallas... pobrecillos, no saben lo que les espera…
En fin, cuento esto, porque hoy voy a presentar aquí un fragmento de un texto que escribí para el acto de apertura del curso de hace dos años, cuando aún era “presidente” (el delegado de alumnos de toda la vida, vamos) de la residencia de estudiantes “Villa Universitaria”.
El fragmento podría, desde luego, haberlo escrito ayer, ya que presenta un tema muy actual en mi vida, y en la de tantos millones de jóvenes y no tan jóvenes; A pesar de estar en posesión (desde la semana pasada) de dos licenciaturas… me veo ante mi un futuro lleno de dudas e incertidumbres, en la que palabra “crisis” resuena una y otra vez en mi cabeza... como lo hacía la inolvidable música de Bernard Hermann en la famosa escena de la ducha de “Psicosis”… En fin, aquí va:
Pero también he de reconocer que a veces estos recuerdos y estos momentos se entremezclan con otros pensamientos y sentimientos negativos. Y eso, a pesar, de que trate de parar los segundos, de que intente degustar cada instante que se cruza en el fugaz tiempo que se hace dueño de estas palabras, hasta que decide dejarlas escapar para que lleguen a vosotros.
Me refiero a esos momentos de incertidumbre, cuando reflexiono acerca de lo que va a ser de mi vida a partir de finales de enero, cuando vuelva de este viaje que me ha llevado bastante tiempo…
Reflexiones que no serán tan distintas a las de otros estudiantes, que cansados de correr en una carrera en las que no son capaces de atisbar la meta… en la pancarta del último kilómetro, o en mitad de carrera… o quizás incluso en su inicio… se preguntan si realmente vale la pena, si quizás no hubiera sido mejor parar en seco hace mucho tiempo… o ni tan siquiera haber empezado, y así, más cómodos, ver como son otros los que estrellan.
Se preguntan si se han hecho dueños de sus horas y su destino, si en estos tiempos en el que el mercado laboral es más oscuro que nunca, en el que los jefes parecen tan distantes, y en el que la palabra crisis resuena con todo su eco, tendrán una oportunidad, tendremos una sola oportunidad, de demostrar que merecemos algo más… más cerca de aquello que algún día soñamos, o imaginamos, y que cada día vemos más lejano, como si entre la vida y los sueños hubieran más peldaños que los de una escalera que se hubiera montado en esta sala y que llevara directamente a la luna.
En esos mismos instantes, cuando parece que nada puede ir peor, cuando te has cansado de correr o de remar, cuando piensas que solo eres un mediocre grumete que no tira hacia delante dándose ya por ahogado… recuerdas que la vida es aprender, que en la universidad te dijeron que las cosas se consiguen con esfuerzo, que cada reloj de cada quien tiene diferente hora, que son demasiados cosas las que escapan a nuestro control… y que el día que acabes la carrera, que acabemos la carrera…el futuro seguirá siendo complicado… como siempre…pero que si de verdad, deseamos con todas nuestras fuerzas un brillante futuro, si de verdad luchamos por lo que es nuestro, si tenemos una actitud positiva, estaremos más cerca de tener esa oportunidad.
El que aquí les habla, espera que el día de mañana, dentro de no demasiado años, algunos de los que estamos aquí como estudiantes… desde otra posición, ya sea como arquitectos, médicos, políticos, abogados, periodistas, empresarios o cualquier otra profesión para los que nos hayamos preparado, podamos escuchar las pequeñas historias de otros estudiantes, que serán, como nosotros ahora mismo, jóvenes e ingenuos… pero de los que ojala… admiremos sus ganas e aprender y su esperanza en el futuro.