Hoy es uno de esos días en los que ante la proximidad del fin de año, uno hace balance de cómo le fue. Es entonces cuando el viejo peregrino hace memoria de los senderos caminados, de los pueblos que ha visitado, de los hostales donde ha reposado.Y las emociones se funden, los recuerdos le visitan, y las ilusiones y esperanzas tocan a su puerta. Pero el peregrino, por encima de todo, se pregunta que le deparará el camino en este año que entra; si visitará verdes bosques, hermosos pueblos, preciosos riachuelos, o por el contrario… solo le esperará un interminable desierto, días de truenos y tormentas, y muchas noches de mal dormir.
El año 2009 ha sido el año en que Obama fue presidente de los Estados Unidos, en el que España literalmente se paró, en que el rey del Pop murió. Y también, para mí, fue el año en el que una pequeña e insignificante bombilla se perdió, y vivió las más increíbles aventuras, y aprendió a escribir… y esta misma bombilla de la que les hablo, me ha comentado en secreto que espera poder seguir charlataneando en este año nuevo que nace… y que la sigan leyendo.
Confía en poder seguir hablando de lo nuevo y de lo viejo, de lugares comunes, de noches en las se hizo el milagro y salió el sol. Porque dice que aunque parezca muchas veces que la escalera que colocamos para llegar a las estrellas se va a caer sobre nosotros… ó aunque nos sintamos como una de esas viejas guitarras que siempre suenan desafinadas como tratando de llamar la atención...buscando un buen músico que la sepa tocar, al fin y al cabo, y a pesar de todo… es muy alentador poder seguir navegando por la vida un año más; y así poder compartir experiencias y barco con tantas bombillas.
En el 2010 sospecho que la bombilla perdida seguirá soñando de noche y durmiendo de día, conversando con el reloj para tratar de convencerle de que deje de correr, mirando el techo de su habitación intentando adivinar a que tipo de extraña fiesta la invitaron cuando la trajeron a este mundo, maldiciendo lo que pudo ser y no fue… lo que tendría que ser y no es.
Y la bombilla perdida seguirá escribiendo, porque… “ya que aprendió...”, y hablará de todas esas cosas. Y también de muchos personajes; Del estudiante que no amaba las mañanas, del zapatero que quiso calzar a Cenicienta y nunca la encontró, del niño que se olvidó de jugar, del hombre que atracó a la vida, de la estrella que se cansó de brillar, del vagabundo que conoció a Helena de Troya, y de otros tantos… que aún están por aparecer… que aún están por llegar…
En definitiva, esa bombilla esta contenta. Y solo piensa en que algún día, dentro de muchos y mucho años, cuando tenga descendencia… les dirá aquello de “mirar hijos, esto es lo que escribí cuando era joven” y “esta era la entrada en la que hablaba de vosotros”; la historia de cómo una pequeña bombilla hizo un blog, la entrada que quería ser verso pero se tuvo que conformar con ser prosa, la entrada que Felicitaba el año 2010 a todas las bombillas que iluminaban su mundo…
Yo solo se la he robado para compartirla con ustedes antes de tiempo, para que la puedan leer en la soledad de sus casas, en el silencio de sus pantallas de ordenador. Prométanme que no se lo contaran. No me lo perdonaría nunca.
Solo queda añadir pues; ¡Feliz 2010, queridas bombillas!

