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viernes, 20 de noviembre de 2009

Los héroes de "FilmAffinity" y el enigmático guionista de la película de nuestras vidas

  Llevo dos semanas sin escribir aquí. Catorce días de conversaciones mundanas, de vinos baratos, de cervezas sin almas, de corazones fríos y cartones de bingo. La cuenta atrás sigue, y hoy he despistado nuevamente a Doña Pereza para hablar de un par de cosas que dan título a esta entrada.

FilmAffinity es una web en la que he pasado miles de horas, demasiadas diría yo, pero que aún a estas alturas no deja de fascinarme. Wikipedia nos dice que “es un sistema recomendador de cine, con una extensa base de datos donde se encuentra la ficha completa (técnica y artística) de gran cantidad de películas, documentales y series de televisión”

Cada película recibe una puntuación calculada como la media de las puntuaciones recibidas por los usuarios, quienes también pueden publicar sus críticas. Estas últimas pueden ser votadas por los usuarios que las consultan para dar mayor importancia a las que aporten información más relevante sobre las películas.

Este último punto me resulta especialmente apasionante. Aquí el cine pertenece al público, a los espectadores, ya que cualquier persona puede ejercer de crítico improvisado. Y aquí descubrimos críticas fascinantes de auténticos genios anónimos que realizan ésta labor “por amor al arte”. Navegando por este portal, uno de se da cuenta de hasta que punto el cine y las películas forman parte de nuestras vidas.

En filmAffinity podemos encontrar, por ejemplo, el testimonio de “Jabato Jones” que nos cuenta como la película “Trainspotting”, le he acompañado en los momentos más importantes de su vida “La he visto el día de antes de un examen de facultad, del examen del carnet, del examen de oposiciones, con depresión, en estados de euforia, antes de quedar con una jovenzuela o mientras me acicalaba preparando una noche de juerga.” Este buen hombre no duda en afirmar que revisa este film “no sólo porque me encante y me motive o por puro vicio, sino ya por superstición, porque cuando no la he visto antes de un acontecimiento importante luego me ha ido mal”.

O el genial resumen que “Sines Crúpulos” hace de la magistral “Cadena perpetúa; la peli destroza-zapping” como el mismo la llama. “Comienza El Tiempo en el telediario. Buff... Agarro el mando. Recorro las terrestres. Clik! Nada. Clik! Nada. Clik! Nada. Clik! Nada. Clik! Comienzo a recorrer las digitales. Clik! Nada. Clik! Nada. Clik! Nada. Clik! Nada. Clik! Cadena Perpetua. Suelto el mando".

“Bloomsday”, a propósito de “Big Fish”, nos relata “el extraño recuerdo de la bayoneta que nunca existió”, esa historia aparentemente ficticia, que le contó su ya fallecido abuelo cuando era tan solo un niño.

También podemos encontrar la crónica de Kingo, que desde esta web pide perdón a su ya difunta madre por no haberle hecho caso… por no haber visionado antes “Luces de la Ciudad” del inimitable Charles Chaplin. Titulando a su crítica “Tenía razón”, afirma que esta era la película favorita de su madre y que él no la visionó hasta trece años después de su muerte. “Perdóname, bonita, el no haberte hecho caso hasta ahora: pero es un axioma de la naturaleza humana el no seguir los consejos que te dan los padres”.

El mismo Kingo en la crítica de “Cinema Paradiso”, nos relata como su pequeño mundo cambió cuando fue a ver este film al cine junto a una preciosa chiquilla de “inolvidable mirada cuajada de verde”. Esa muchacha luego se convertiría en la mujer de su vida.

En fin, que sirva todo esto como el humilde homenaje que hace un servidor a FilmAffinity y a todos esos entrañables “personajillos” que pululan por esta web. Porque, al fin y al cabo, las películas y las historias que nos cuentan, guardan relación con otro gran film del que somos protagonistas principales y que tiene a nuestros familiares, amigos y conocidos como improvisados coprotagonistas. También cuenta con un enigmático guionista…

Y en este film también hay buenos y malos, momentos de amor, de suspense o terror… incluso hay decorados, banda sonora o extras. Solo hay una diferencia; en la película de nuestras vidas, la historia es “caprichosa”, nunca avanza como dice en el guión. Porque ya lo dijo John Lennon una vez: “la vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes…”.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Esquivando a Doña Pereza...

Doña Pereza me la ha vuelto a jugar. Durante 14 días me ha impedido escribir, en el transcurso de dos largas semanas se ha apoderado de mi… menos mal que he logrado huir de ella… que la he conseguido engañar por enésima vez, un rato al menos… y aquí estoy de vuelta, hasta que ella me vuelva a encontrar… hasta que imponga nuevamente su cruel ley, y vuelva a caer en sus sucias garras.

Más de 300 horas de abstinencia bloguera, gastadas principalmente en interminables y noctámbulas sesiones cinéfilas. Y es que además de recordar mis días de vinos y rosas en Alicante, he tenido el placer de compartir estas dos semanas con gente como Kirk Douglas, Gregory Peck, Marilyn Monroe, Dustin Hoffman, Clark Gable o John Wayne. En fin, buena compañía…

Y siendo más prosaico, y como continuación de la entrada anterior, voy a seguir charlataneando sobre la violencia en los medios, la televisión y todo ese circo. Porque si de algo tengo tiempo, es de ver en la televisión “las Noticias”, esos mal llamados telediarios… así que, a estas alturas, ya me sé de memoria como un mafioso le vuela la cabeza a un napolitano en plena calle, o también me conozco al dedillo el relato del psiquiatra “tajao” que descuartiza a una joven enfermera…

Pero, visto lo visto… ¿de verdad hace falta que sepamos todo esto?... Que conozcamos con mil y un detalles todas estas historias, con repeticiones a cámara lenta “de la jugada”, con explicitas descripciones cuanto más truculentas mejor… Como si el asunto fuera demostrar quien es capaz de regodease más en nuestros instintos más básicos, en lo peor de nuestra condición humana…

Lo cierto es que poco queda ya de los añejos “informativos”, que ahora se han reconvertido en verdaderos carruseles centrados en tragedias y masacres… en los que el “Don Vito” de turno, la reencarnación sofisticada de “Jack el destripador” o el “Hannibal Lecter televisivo”, comparten protagonismo con ídolos futbolísticos o con alguna sucedánea de supermodelo.

Pero aquí, a diferencia de las películas, no conocemos a sus alter-egos… no nos presentan a ningún abogado como el Atticus Finch de “Matar a un ruiseñor”, ni a alguien como el “Coronel Dax” de “Senderos de Gloria”, ni tan siquiera a un vecino como el George Baley de “Qué bello es vivir”.

Y con esto quiero decir, que los héroes de película, de película son… pero que el mundo esta lleno de heroes anónimos, que probablemente no salven el mundo en cada acción, pero que quizás... luchan, sudan, lloran, se sacrifican, o miran las estrellas… todo por cumplir un sueño, o por lograr que sus hijos tengan un futuro mejor que el de ellos…

Hace 2.000 años para ver muerte y sangre había que ir al coliseo. Ahora no hace falta salir de casa, tranquilamente, mientras comemos en nuestro salón, a la vez que degustamos un buen pollo frito o unos sabrosos macarrones… podemos disfrutar de una buena sesión de desgracias, penurias, masacres y matanzas ajenas. Y todo esto servido por alguna periodista talentosa y de buen ver. Que más se puede pedir.

En fin, quizás la respuesta está en que el ser humano, como buen amante de lo ajeno, necesita ver la tragedia del “vecino” para darse cuenta de que su propia existencia, al fin y al cabo, no es tan desgraciada.

jueves, 22 de octubre de 2009

Acerca de "Saw VI", la "carroña televisiva", y un jurado "fumeta"

Semana tranquila esta que llevo. La estoy aprovechando para ponerme al día con mi recién estrenada segunda carrera, reengancharme al “chapurreo” de guitarra (no se me ocurre mejor manera de calificar mi relación con este instrumento…), volver, tras un breve paréntesis, al deporte y a las popularmente conocidas “agujetas”… así como para hacer acto de presencia en la escuela oficial de idiomas, con el eterno propósito de subsanar de una vez por todas mi eterna asignatura pendiente: El idioma de Shakespeare.

En fin, escribo esta entrada mientras consulto las ediciones digitales de los principales diarios españoles, y allí encuentro una noticia bastante sorprendente: “Saw VI solo se podrá ver en cines porno” titula “El país”, mientras cientos de comentarios se suceden al respecto: Los mensajes de los que apoyan la medida, los que hablan de censura, las personas que creen que se trata de una nueva maniobra del Ministerio de Cultura para eliminar competencia al cine español…

Lo cierto, es que esta calificación X, reservada en España a films de contenido pornográfico o que hagan explicita apología a la violencia, no permitirá (si el Ministerio de Cultura se mantiene “en sus trece”) que “Saw 6” sea exhibida en cines “normales”. Su distribución se verá limitada a cines X, muy escasos en España, y centrados principalmente en la exhibición de películas del tipo de “Arma rectal”, por poner un solo ejemplo. En este sentido, la distribuidora del film ¡ojo al dato! Disney, ya ha afirmado que si no se cambia la calificación, retirará el film de las pantallas españolas.

Queda claro que la saga “Saw”, en opinión del que escribe un mero subproducto intrascendente de muy cuestionable calidad cinematográfica, siempre se ha caracterizado por sus altas dosis de truculencia y violencia gratuita. Pero, a decir verdad, y a día de hoy, no comprendo lo que ha podido ver el Ministerio de Cultura Español de especial en esta nueva entrega, para cambiar la calificación (la clásica de “no recomendado para menores de 18 años”) que recibieron en España las cinco películas anteriores de la saga. Máxime, cuando en Estados Unidos, bastante más restrictivos en esto de la calificación por edades, ha sido marcada como "R", es decir, los menores tendrán que ir acompañados de un adulto si quieren poder acceder a la sala.

Ademas, en lo que va de año se han estrenado en los cines españoles, sin problemas, películas como “Anticristo” del gafapastoso Lars Von Trier, con brutales escenas como una mutilación de clítoris en primer plano, o “Mentiras y gordas”, verdadera deformación de la realidad social española, que presenta a los jóvenes de este país como auténticos maniacos sexuales enganchados a todo tipo de estupefacientes. Para más inri, nos encontramos con que la máxima responsable del actual Ministerio de Cultura, alias “la Sin-descargas”, en el colmo del esperpento, fue una de las guionistas de este último film.

Y, tampoco cabe olvidar donde pasa todo esto; España, un país en el que los niños y niñas comen y cenan a la vez que “disfrutan”, por llamarlo del alguna manera, de auténticos carruseles “monotematizados” en desgracias, masacres y matanzas… sucedáneos de lo que algún día fueron serios telediarios.

Estos mismo críos que tienen que aguantar las delirantes conversiones entre Jorge Javier Vázquez (flamante “Premio Ondas” al mejor presentador) y Karmele Marchante acerca de vibradores y demás artilugios erótico-festivos. Todo esto, como no podía ser de otra manera, en pleno horario de protección infantil, a las 5 de la tarde. Sin comentarios.

Y mientras sucede esto, millones de menores “en edad del pavo” siguen culebrones adolescentes tan grotescos y denigrantes como “Física o Química”, para colmo de males, también ganadora del susodicho “Premio Ondas”, esta vez a la mejor serie. Llegados a este punto, me gustaría saber de una vez que fuman los señores que otorgan este tipo de premios…

Visto lo visto, quizás sea este el momento oportuno para hacer un profundo examen de conciencia, y plantearnos de verdad que tipo de medios de comunicación y sociedad queremos. Así que ya que el Ministerio de Cultura se preocupa ahora por los contenidos a los que todos estamos expuestos, que se dedique a visionar algunos contenidos televisivos y cinematográficos destinados al gran público, en vez de “meter sus narices” en inofensivos subproductos comerciales.

Al fin y al cabo, quienes si que son censurables de verdad…y hasta dignos, sin duda, de ser quemados ¡ellos si! por la vieja inquisición, son toda esa banda de buitres carroñeros conocidos popularmente como “periodistas del corazón”… Ellos, y el jurado “fumeta” de los “Ondas”, esos señores que han premiado a Jorge Javier Vázquez y a la grotesca serie “Física o Química”…

domingo, 18 de octubre de 2009

"La vida puede ser maravillosa"

He vuelto a las “andadas”. Sí, son las tres de la mañana y aquí estoy, con los ojos bien abiertos, en mi casa… y sin saber bien que hacer. Hoy he visto dos films… bastante dispares, eso sí: Por un lado, un clásico del cine, del maestro Billy Wilder, la magnifica “El apartamento” ¡que gran película!, y por otro, un icono del cine más palomitero y comercial, y sin ningún temor a equivocarme, una de las mayores “americanadas” que se hayan visto en la gran pantalla: “Top Gun”. Esa en la que Tom Cruise es un temerario piloto del ejercito del aire americano, que de paso enamora a su guapa “profe”.

Y después de esta doble sesión cinéfila, he saciado mi necesidad innata de polémica con media hora de debate de “La noria”, el ultra-sensacionalista programa de Telecinco conducido por Jordi González. Posteriormente, he apagado el televisor, he raptado a mi dulce guitarra, y me he dedicado a “chapurrear” música durante un buen rato.

Una vez hecho todo esto, me encuentro sin ganas de dormir, con la única compañía de la música del cantautor madrileño Quique González, y con la fascinante misión de dar muerte a las numerosas moscas que revolotean inquietas por mi habitación. Así que, sinceramente, no he encontrado nada mejor que hacer que compartir unas líneas con todos ustedes, queridos lectores de este humilde blog.

Decía, en la primera línea, lo de “las andadas”; Me refería a mi extenso currículum noctámbulo. Verán, en mis cinco años de estudios en Alicante fueron pocos los días en los que “visité” mi cama antes de las 5 de la mañana. Al contrario, me “vampiricé” gracias a distintos factores: La suerte de tener, en muchas ocasiones, un horario de clases generoso con los insomnes, y la compañía de otros “vampiros”, compañeros noctámbulos empedernidos, de esos con los que compartir entre cervezas, videos de Youtube, música variada, y un buen puñado de conversaciones costumbristas… unos cuantos amaneceres alicantinos.

Pero todo esto cambió con mi vuelta a casa, en la que hice un “reajuste” de horarios y empecé a tener el ritmo de vida que se le presupone a todo “buen hijo de Dios”. Al fin y al cabo, como siempre me repite mi madre “el mundo esta hecho para vivir de día y soñar de noche”.

Desgraciadamente, a estas alturas he vuelto a caer… la noche otra vez me ha ganado, me ha hecho un “jaque” en esta partida que juego contra ella, y como buen soñador que soy, vuelvo a soñar bajo el sol otoñal de estos días.

Es curiosa esta vida, y su imprevisibilidad. Uno se acuesta un martes cualquiera intentando vencer el insomnio y la desesperación que le domina por momentos, sin saber que hacer con su vida, pensando que está viendo pasar su juventud sin hacer nada que merezca unas líneas de este blog… y cuando parece que todo esta perdido, cuando uno se ve a si mismo como un miedoso y mediocre grumete que no tira hacia delante dándose ya por ahogado… pasa algo que no estaba en el guión de película: A la mañana siguiente le despierta el áspero sonido de un teléfono… y en esas le dicen que ha sido admitido en la carrera que siempre quiso estudiar, pero que por una cosas u otras, nunca pudo.

Y de la noche a la mañana todo cambia. Y a este servidor solo le queda proclamar a los cuatro vientos: ¡Bendita sea la imprevisibilidad del día a día! El levantarse una mañana cualquiera y no saber que le reserva ese, a veces caballero, a veces rufián, llamado Destino.

Después de todo, aquí estoy, reestrenando mi estatus de estudiante, tan solo 77 días después de haberme convertido en Licenciado. He inaugurando mi nueva condición de estudiante de Periodismo, voy a dedicar los últimos párrafos de esta entrada a hablar de Andrés Montes, locutor y periodista deportivo fallecido recientemente, que simplemente, no se parecía a nadie.

Lo cierto, es que Montes no dejaba indiferente a nadie. Por un lado, estaban sus defensores que admiraban su particular manera de narrar los partidos de baloncesto y fútbol, su peculiar estilo, los motes que dedicaba a los jugadores, etc. Por otro, sus detractores, aquellos, muchas veces puristas, que preferían una narración más clásica, rutinaria y austera.

Yo siempre fui del primer bando, de los que se divertía con sus comentarios, con sus apodos, con sus referencias a la cultura pop (era un gran cinéfilo y amante de la música). Siempre admiré a un tipo bajito y calvo, que con su sorprendente vitalidad, tenia la increíble habilidad de convertir un Togo- Corea del Sur de primera fase de un Mundial de Fútbol, en un partido vibrante y entretenido… y no me importaba lo más mínimo si se confundía con los nombres, o si no hablaba del planteamiento táctico de Togo… ¿Acaso alguno de ustedes sabría decirme el nombre de tres jugadores de la selección Togoleña?

En fin, a este servidor, la cama ya le susurra para que vaya a darle calor. Y en esta estrellada noche de sábado; mientras cientos de basureros patrullan la calle en busca de desechos, al unísono de las cientos de parejas unidas por don Alcohol que se besan a traición en algunos de esos templos de luz y trueno… y mientras la televisión no hace más que reproducir anuncios de televenta… el que aquí escribe solo tiene fuerzas para batirse en retirada hasta que la inspiración vuelva a visitarle. Y lo hace, como no podía ser de otra manera (y como lo hizo un amigo, lector de este blog, en un comentario de mi anterior entrada), entonando un último grito de guerra en homenaje al héroe caído; Pues no se olviden amigos que “la vida puede ser maravillosa”.

sábado, 29 de agosto de 2009

El cine y "la ciudad del pecado"

En el día de ayer visioné el film “Very bad things”, esa película en la que cinco jóvenes se van de despedida de soltero a la Vegas; Lo que se preveía una “clásica” fiesta de fin de soltería con los elementos clásicos de este tipo de eventos (alcohol, drogas y sexo pagado), se convierte en el inicio de una auténtica masacre al más puro estilo Tarantino…

Mi visionado de este film, junto al reciente estreno de la comedia taquillera “Resacón en las Vegas”, me ha hecho reflexionar acerca de la atracción que tiene las Vegas (y su imagen de lugar “donde todo puede pasar”) en el séptimo arte.

Lo cierto es que en los últimos 15 años hemos visto gran cantidad de películas (de géneros tan dispares como lo comedia, el thriller, o el drama) en las que la denominada “ciudad del pecado” adquiere gran protagonismo. Para muestra, algunos ejemplos que me vienen ahora mismo a la mente. Veamos:

- “Leaving las Vegas” (1995): En el film de Mike Figgis asistimos a una “autentica crónica de un borracho”, interpretado por Nicolas Cage, papel que le valió el oscar a mejor actor principal.

- “Casino” (1995): Film que dirigió Martin Scorsese casi a modo de secuela de “Uno de los nuestros”, y que trata los clásicos temas que tanto obsesionan a este director (mafia, crimen, traición…).

- “Miedo y asco en las Vegas” (1998): Película del curioso y cuanto menos sorprendente Terry Gilliamn; Solo a él se le ocurriría rodar este excéntrico film que narra las peripecias de dos “drogatas” bajo los efectos de todo tipo de estupefacientes alucinógenos.

- “Very bad things” (1998): La película de la que he hablado anteriormente: Una comedia “negrísima” dirigida por Peter Berg y protagonizada por Christian Slater y Cameron Diaz.

- “21 black jack” (2008): La cinta de Robert Luketic sigue las andanzas de un grupo de jóvenes que se convierten en expertos en el arte de contar cartas para ganar en los casinos.

- “Algo pasa en las Vegas” (2008): Comedía romántica en las que dos jóvenes desconocidos se despiertan una mañana y descubren que se han casado tras una noche de locura y descontrol en Las Vegas. Los protagonistas son Cameron Diaz y Ashton Kutcher; dirige Tom Vaughan.

- “Resacón en las Vegas” (2009): En Estados Unidos ha arrasado y se ha convertido en una de las comedias más taquilleras de la historia. Tod Phillips nos cuenta la historia de cuatro amigos que tras de una desmadrada despedida de soltero no se acuerdan de nada de lo que sucedió en dicha juega.

sábado, 2 de mayo de 2009

Amistades de cine. Capítulo 1

Ver una película en casa o ir al cine, se convierte en muchas ocasiones en un pasatiempo con el que compartir tiempo con otras personas. Quien no recuerda, cuando tenia 13 o 14 años, e iba al cine con sus “colegas” para ver aquellas películas que solían ser tan malas, pero que no dejaban de ser una pequeña excusa para comer palomitas, decir “barbaridades”, y reírse de cualquier cosa (aunque no tuviera ni la más mínima gracia) con los amigos.

En esta dirección, me parece muy interesante “explorar” la amistad vista desde una perspectiva cinematográfica. Sin duda, encontramos en el séptimo arte (al igual que en la literatura, solo hay que acordarnos de Don Quijote y Sancho Panza), historias que han sabido retratar con gran acierto este complejo vínculo. Allá van unas pocas:


"Cadena Perpetua"

Drama carcelario basado en un relato de Stephen King, y dirigido en 1994 por Frank Darabond. Nos narra la gran amistad que surge en una cárcel entre Andrew Dufresne (Tim Robbins) acusado de asesinar a su esposa, y Red (Morgan Freeman), un veterano preso especialista en sobornos.

Lo mejor- Los últimos 20 minutos del film, una de la cumbres modernas del séptimo arte.

La frase- “A veces me entristece que Andy no esté aquí y tengo que acordarme de que algunos pájaros no pueden ser enjaulados, sus plumas son demasiado hermosas. Y cuando se van volando se alegra esa parte de ti que siempre supo que era un pecado enjaularlos. Aun así el lugar donde tú sigues viviendo resulta más gris y vacío cuando ya no están. Supongo que hecho de menos a mi amigo”.


"Cinema Paradiso"
Película italiana dirigida en 1989 por Giuseppe Tornatore. Frente a la demolición de un viejo cine, un maduro y afamado realizador llamado Salvatore rememora su infancia y los momentos allí vividos en compañía del entrañable encargado del local, Alfredo.

Lo mejor- La inolvidable banda sonora de Ennio Morricone. El personaje de Alfredo, interpretado por el ya fallecido Philippe Noiret.

La frase- “Hagas lo que hagas, ámalo. Como hiciste con la cabina del Cine Paradiso


"Sleepers"
Unos chavales cometen un homicidio de forma involuntaria y son condenados a un reformatorio. Allí dirige el cotarro Kevin Bacon, un depravado que los humilla y abusa de ellos sexualmente. La película dirigida en 1996 por Barry Levinson narra una historia real recogida en el best sellerSleepers” de Lorenzo Carcaterra.

Lo mejor- La primera hora, magnifica. El gran reparto: De Niro, Brad Pitt, Kevin Bacon, Dustin Hoffman

La frase- “Me gustaría ser capaz de dormir una noche sin preocuparme de quién viene a mi habitación o qué me va a pasar. Si puedo conseguirlo, entonces, seré feliz".

domingo, 26 de abril de 2009

"El asesino difuso: Algunos motivos que pueden servir para esquivarlo"

Tengo el placer de inaugurar hoy, el blog “la bombilla perdida”. Y lo hago con una entrada que relaciona distintos aspectos de nuestra vida cotidiana, y que me empuja a reflexionar sobre una cuestión que toda persona que merezca ser llamada así, se ha planteado en alguna ocasión de su vida: ¿Cuál es el sentido de la existencia?

Podríamos entrar en un complejo debate aludiendo a todo tipo de teorías filosóficas, metafísicas, científicas o incluso teológicas… pero aún así creo que no llegaríamos nunca a un punto en común.

En este sentido, navegando por internet encontré algo que me resultó bastante interesante y que me hizo reflexionar acerca de la cantidad de razones que puede haber para vivir según cada cual; Se trata de los motivos para seguir adelante del director argentino Adolfo Aristarain (“Un lugar en el mundo”), y están recogidos en el libro "Adolfo Aristarain: Tres Películas". Es la lista completa que le escribe el personaje de Federico Luppi a su hijo en la película “Martin Hache”, del mismo realizador. Allá van:



“El asesino difuso: Algunos motivos que pueden servir para esquivarlo”

- Por puro instinto vital.
- Por el placer de saberse lúcido.
- Por curiosidad: por saber qué pasará mañana y cómo será uno mañana.
- Por el asombro que provoca ser el mismo, pero distinto, cada día, día a día, año a año.
- Por la aventura, que existe, que se puede vivir, y que deriva de “advenir” qué es lo que llega, lo que sucede. Es la atracción del riesgo, del peligro, de la suerte, de la fortuna, del romance, del suceso extraño. Y todo está ahí, aquí y ahora, si uno busca.
- Por la aventura de pensar.
- Por el placer de imaginar historias, de vivir vidas imaginarias, de seducir y cautiva a los demás haciéndoles vivir otras vidas si uno tiene el talento para contarlas.
- Por intentar hacer lo que sea, lo que se quiera, aunque no se consiga, sintiendo el placer del intento.
- Por la sensación de poder; el temor y el asombro que se siente al comprobar que uno no tiene más límites que los que se quiera imponer, que sea capaz de la mayor crueldad y de la mayor bondad y que se puede elegir.
- Por el amor de una mujer, o por amar a una mujer y a los hijos que uno tenga con ella o con ellas. (O a un hombre, si uno es mujer. O por amar a alguien según la sexualidad de cada uno.)
- Por conocer lo indescifrable del amor a los hijos.
- Por convivir con el pánico que provoca el saber que el sentimiento es irracional.
- Para saber si seremos capaces de sobrevivir cuando nos toque sufrir, y que nos toque poco y que nadie quiera consolarnos con teorías idiotas como que el dolor es necesario para conocer el placer o la alegría.
- Por dejarse arrastrar al vacío por la pasión, que es tan irracional como el sentimiento, que se parece y confunde y que tiene el poder de destruir y si a veces no lo consigue es porque es tan intensa como breve. El riesgo vale la pena.
- Por las mujeres o por los hombres que uno conocerá y amará.
- Por el placer de comer y beber con amigos y amantes.
- Por amanecer en los bares, bebiendo y filosofando.
- Por elegir libremente los principios que le marcarán a uno la conducta que uno debe seguir.
- Por pelear para defender esos principios.
- Por contemplar el desconcierto y la ira de los hipócritas cuando descubren que uno pelea en serio y que no está dispuesto a pactar.
- Por el placer de ver como aumenta el desconcierto cuando, entre una importante cantidad de dinero y los principios, uno elige sin pestañear los principios.
- Porque hay libros que no se han leído, películas que no se han visto y, lo que es lo mismo, gente que aún no se ha conocido.
- Porque vivir para descubrir las razones que hay para seguir viviendo es también una muy buena razón.
- Porque cada ser humano es único, pero también es gregario: somos personas que formamos parte de un grupo sin distinguirnos de los demás en lo esencial. La soledad, la alegría, la tristeza, la furia; todo lo que nos parece sólo nuestro e intransferible o imposible de comunicar, en algún momento se comparte con los muchos miles o millones que componen la especie humana.
- Porque ...



Recopilado del libro "Adolfo Aristarain
: tres películas"
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