jueves, 11 de noviembre de 2010

Sobre el ingeniero misterioso y la extraña montaña rusa que creó…

 ¿Nunca han sentido vértigo? Sí, les hablo de esa extraña sensación que uno siente cuando mira atrás y se da cuenta que el tiempo pasa inexorablemente… y lo hace cada día más deprisa, mientras uno intenta convencerlo para que paré… pero no, es imposible negociar con él, ya que no conoce de sobornos y solo queda resignarse ante su fugaz paso, que anuncia una gran verdad; El tiempo nunca parará de correr, porque nadie puede contra él, y da igual lo que hagamos… que éste siempre nos acaba venciendo a todos.

He empezado hablando del tiempo, pero les tengo que confesar una cosa: A veces me da la sensación que vivir es como estar montado en una extraña rusa que da vueltas sin parar. Y lo cierto, es que durante el trayecto uno piensa más de una vez, para que subió a ésta atracción de feria, cual es el objetivo de dar tantas y tantas vueltas.

Lo cierto, es que cuando tenía 18 años pensaba que no tardaría mucho en conocer la respuesta, ¡ignorante de mí! Seis años, y dos licenciaturas después, y la verdad es que no tengo la respuesta… es más, a pesar de tener la impresión de haber aprendido muchísimas cosas sobre la extraña montaña rusa en la que estoy montado… creo que cada día tengo en la mente más preguntas acerca de su funcionamiento y del misterioso ingeniero que la creó.

Y eso a pesar de haber tenido más de mil compañeros de vagón, de haber estado en lo más alto y en lo más bajo, o haberle hecho cientos de preguntas sin respuesta a la persona que me vendió el ticket para subirme en esta curiosa atracción de feria…

Sí, lo sé, últimamente me he puesto muy introspectivo en el blog… y eso a pesar de que cuando lo creé tenia un mandamiento que he violado de manera sistemática una y otra vez: Qué este blog fuera lo menos personal posible.

Pero es que, querid@s amigos, escribir es hablar de uno mismo, de lo que le define… y uno siempre habla de lo que conoce; No puedo escribir sobre la luna, porque nunca he estado allí (por lo menos no de manera física)… pero si que puedo disertar acerca de mis vivencias en la tierra, de los momentos que he compartido con mis amig@s, de las películas que he visto, de las alegrías y penas que he experimentado… porque sí, sin duda, todo esto es lo que hace que merezca la pena el viaje en esta extraña montaña rusa llamada vida.

Seguiré dando vueltas espero que mucho tiempo más, pero eso sí, les prometo que volveré a escribir artículos “más ligeros” y desenfadados; Esto será después de la entrada “especial” que servirá para celebrar un hecho importante para este blog: 40 artículos publicados en “la bombilla perdida”. Les esperó la próxima semana.

2 comentarios:

  1. Marziano, siempre usas cualquier pretexto para sacar a relucir que tienes dos licenciaturas! Ya me gustaría a mi poder decirlo en cada entrada! En cuanto a la montaña rusa... empirismo, amigo mío, empirismo. Esa es la respuesta. Limítate a observar y sacar conclusiones. Y te darás cuenta de que los patrones nunca coinciden. Esa es la gracia de esta montaña rusa. Solo una excepción: el ingeniero; siempre va a estar ahí vigilando su obra.

    Un abrazo!

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  2. Me acuerdo de una oración que decia "que es la perdida de tiempo sino el intento en vano de detener el mismo..."
    Marziano, espero con ganas que me hables sobre la película que te "recomendé"...
    Ximo

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