En honor a la verdad, tengo que reconocer que mi ritmo de actualizaciones en el blog es un tanto irregular: Soy tan capaz de actualizar tres días seguidos, como de estar dos semanas largas sin dar señales de vida. Quizás este hecho no sea más que la materialización de la vida un tanto inestable que llevo en el último mes. Y es que este mes de septiembre me ha llevado a estar unos días en Barcelona, luego ir a Murcia, pasar por Valencia, y seguir mi gira por Albacete, para volver al levante (Alicante) y continuar mi gira la próxima semana en Ámsterdam, antes de recalar finalmente (de momento, a día de hoy) en Madrid.De este continuo trasiego de kilómetros recorridos, me llevo, de momento (a expensas de ampliar el curriculum en Ámsterdam y Madrid), unas cuantas cosas interesantes: Algunas experiencias vividas que se podrían calificar como curiosas, cierta dosis de turismo al más puro estilo mochilero, tres docenas de conversaciones desenfadadas con los amigos, unas cuantas “pataletas” de mi madre por mis continuas estampidas de casa, un master en franquicias de comida basura (el doctorado será en Ámsterdam), algunas molestias en mis piernas producto de mis sempiternas caminatas, un poco de resaca emocional (a libre interpretación del lector del blog), y un buen puñado de personas conocidas, de todos los colores y estilos.
Perdonen queridos lectores del blog, expreso mi mas sentido “mea culpa” por ser tan pesado, por explayarme con gran cantidad de verborrea infecta propensa a la enumeración sin fin… pero es que necesitaba de las 250 palabras anteriores para llegar a este punto: La constatación de que mis dos pasatiempos preferidos son la charlatanería, y el continuo ir y venir de gente nueva en mi vida, aderezado con cierta dosis (al más puro estilo “sueño americano”) de búsqueda de oportunidades.
Así que he decidido tomarme mi tiempo, y con esta actualización mezclar los dos pasatiempos de los que les acabo de hablar. Y para hacer esta disertación voy a hacer un símil… y es que la labor del “conoce-gente” y ”busca-oportunidades” se asemeja en cierta medida a la del coleccionista de sellos. Y si no lo creen, lean lo siguiente:
Imagine por un momento, que tiene un vecino que dedica su vida a coleccionar sellos. Muy probablemente cuando empezó, a temprana edad, todas las semanas le engañaban. Siempre había alguno de esos vendedores que le seducía con esa supuesta nueva obra de arte, que al final, no era más que otro vulgar e insignificante sello.
Nuestro coleccionista de sellos, si viviera en la actualidad, habría sido engañado un buen puñado de veces, pero estoy seguro, que con el tiempo habría aprendido algo… quizás no sería uno de esos fenómenos que ven gangas en todos lados, y es muy probable que siguieran engañándole de vez en cuando… pero, quizás ahora, sería lo suficientemente listo para rechazar a más de uno de esos viejos mercaderes de relojes suizos de imitación… reconvertidos ahora, en plena crisis, en avispados vendedores de sellos, preparados a cualquier hora para lograr su único objetivo, es decir: sacarle a su pobre victima todo lo que tenga a cambio de un par de timbres falsos y unos cuantos dolores de cabeza servidos en bandeja de oro.
Volviendo a la pura realidad, con la historia del coleccionista de sellos y el mercader, solo he querido transmitir unas pocas ideas. Y es que en mi opinión, estamos continuamente comprando y cambiando sellos, y esto lo hacemos basándonos (no nos queda otra) en nuestra propia intuición y experiencia. Al fin y al cabo, en la vida tenemos unos pocos y valiosos segundos para adivinar quien entra en nuestro pequeño mundo. Es como una de esas partidas de cartas en la que tenemos que descubrir como es toda la baraja conociendo una única carta…
En todo este embrollo, solo hay algo claro: la necesidad que tenemos que salir vivos y coleando. Y es que, al fin y al cabo, y al igual que nuestro querido vecino coleccionista de timbres… vamos a tener que seguir comprando sellos, con la esperanza de algún día… no ya descubrir una ganga… sino que no nos engañen…
No olvidemos que los vendedores de relojes suizos de imitación (reconvertidos, por la crisis, a vendedores de sellos) siempre han estado, están y estarán al acecho de una nueva victima…
En fin, compren sellos y sean felices…
Muy bueno,hoy le pregunté a mi madre si a su edad se sigue sorprendiendo de las cosas,me dijo que sí,por lo que supuse que a día de hoy a mi madre todavía sigue "picando" y compra sellos que luego resultan ser falsos, y es que nunca escarmentamos,aunque la experiencia nos ayude caemos una y otra vez,volvemos y volveremos a caer inevitablemente.Dulce y amarga caida.
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